viernes, diciembre 17

El Arco del Puente

*Articulo tomado de "Dios, la Patria y el Arco"

Durante el gobierno del Virrey Melchor Portocarrero Lasso de Vega, conde de Monclova (1689 – 1705), se construyó el Arco del Puente, fue exactamente en el año 1700. En sus comienzos poseía en la parte superior y entre dos torrecillas de nobles esculturas, una estatua ecuestre del Rey de España Felipe V, sólida obra de bronce confeccionada por el escultor limeño Baltasar Gavilán.


El 28 de octubre de 1746, Lima fue sacudida por un terremoto de gran magnitud, trayendo como consecuencia la caída del monarca español de su particular podio, arrastrando en su caída la imagen de Nuestra Señora de Belén, que curiosamente estaba ubicada por debajo de la escultura ecuestre. El terremoto debilitó las estructuras del arco, dejándolo en estado casi ruinoso.

Pasaron alrededor de veinte años, hasta el gobierno del Virrey don Manuel Amat y Juniet, que, a buen juicio, realizó la reparación de tan querida obra; reconstruyendo las dos torrecillas, colocando en el lugar que ocupaba el monarca la estatua del tiempo o ampolleta, y en el sitio que ocupaba la virgen mandó colocar el reloj que había en una de las torres de la Iglesia de San Pedro; y que en 1852, siendo presidente del Perú el General José Rufino Echenique, fue reemplazado por otro reloj de mayores dimensiones, de muy sonora campana y bien iluminada por dentro para que, en horas de la noche y desde regular distancia, se pudieran ver las horas por ambas caras. Este reloj fue una donación de los jesuitas en la época republicana, como símbolo de amistad y buena voluntad, luego de que estos fueran expulsados de nuestro territorio durante el virreinato.



Entrada la época de la República, comenzó para el Arco del Puente, como para todos los monumentos de la conquista, el periodo de decadencia, a consecuencia del abandono y la falta de interés por las obras de la colonia.


Arco del Puente previo a su restauración durante el gobierno de Balta

No había quien se preocupara por reparar los daños causados por el paso del tiempo y, sobre todo, las cicatrices que dejaron los proyectiles de las revoluciones.Y no fue hasta el gobierno de José Balta, en 1868, hombre muy interesado por las obras públicas, que, acercándose un aniversario más de la Independencia Nacional, el Arco del Puente fue completamente reparado y embellecido.


Durante la realización de estos trabajos sucedió una anécdota que nos cuenta el historiador don Ismael Portal: “… y en determinado momento en que para apreciar el estado de los trabajos, asomó por los balcones de Palacio que caen a Desamparados, (José Balta) advirtió que, a causa de la seria limpieza que se efectuaba, había aparecido en grandes y muy borrosos caracteres un rótulo que decía: “Dios y el Rey”. -¡Cómo es eso!- exclamó sorprendido nuestro popular presidente. “El rey se acabó hace mucho tiempo. Ahora debe ponerse ahí (y mando que se ponga): Dios y la Patria””.

El fin del Arco del Puente ocurre, lastimosamente, la madrugada del 28 de abril de 1879. Siendo la una de la mañana de aquella fatídica fecha, mientras la ciudad de Lima descansaba, las campanas de las iglesias, incluida la de la Iglesia de San Pedro una de las más fuertes en sonido, comenzaron a repicar, anunciando un voraz incendio en la Ciudad de los Reyes.

La ciudadanía entera se asomaba a las calles, desde los portones o los balcones, trataban de averiguar el lugar del siniestro; dándose con la pésima noticia de que se trataba del Arco del Puente, que en ese momento se consumía en llamas. En poco tiempo centenares de hombres de toda clase social se daba cita en el lugar para, de algún modo, tratar de detener tremendo daño, pero nada ni nadie pudo detener el triste final del Arco del Puente.


Arco del Puente poco tiempo antes de desaparecer en un voraz incendio

En algo más de una hora, el reloj, que marcaba las dos de la mañana, cayó estrepitosamente en medio de la congoja y desesperación de los centenares de ciudadanos, a los que solo les quedaba el recuerdo, ya grabado en la memoria, de aquella obra de arte. Ya en horas en que el sol alumbraba la ciudad, el pueblo entero vio solo madera quemada en lugar del bellísimo arco que hasta el día anterior estaba allí; ante sus ojos solo había desolación. Solo de esta forma se pudo conocer que la mayor parte del material con que se construyó el arco era roble, situación que contribuyó de sobremanera a que el fuego acabara con ella.

Grabado de la Revista "La Ilustración Española y Americana" del 30 de mayo de 1879

Fuentes:
Bitácora de un Escritor, Dios, la Patria y el Arco
Fotos de Skyscraperscity, Arco del Puente

6 comentarios:

gustavo alferdo dijo...

dicen las malas lenguas que lo incendio un chileno que vivia en lima de apellida letelier

gustavo alfredo dijo...

ya que ocurrio la declaracion de guerra el 5 de abril

Gustavo von Bischoffshausen dijo...

Muy i9nteresante.

¿Y cual es la foto mas reciente despues del incendio del puente?

Es decir, ¿posterior a abril de 1879?

Gustavo

Reynaldo Ramirez Angulo dijo...

cual era la ubicación en la actualidad de este monumento?

Andres Berger dijo...

¿De qué sirve saber el monumento si no se supo donde estaba? Coordenadas de Google Maps ¡Por favor! no dejen las cosas a medio hacer.

ALEJANDRA dijo...

La ubicación del Arco se encontraba en lo que actualmente es al final del actual Palacio de Gobierno, a la entrada de la explanada que va hacia el puente Trujillo o Puente de Piedra como también lo conocen. Ese Arco era el límite entre el centro de Lima y el Rímac.