martes, diciembre 21

Navidad en Lima de Antaño

En la Lima de antaño, las celebraciones de la noche de navidad era un buen motivo para fiestas en calles y plazas, muy distinto a las costumbres de la cena en casa de la actualidad. Ricardo Palma nos cuenta con detalles como era la Navidad en Lima de antaño.

Pileta de la Plaza de Armas con ornamentos navideños
Desde el 15 de diciembre, comenzaban las misas matinales de aguinaldos. Una orquesta criolla con cantores y cantoras hacía oir todos los airecitos populares en boga. Lo religioso y lo sagrado no excluía a lo mundanal y profano. Al final de la Misa, un grupo de pallas, bailaba la cachua y el maisillo, cantando coplas no siempre muy ortodoxas".

En su tradición El Mes de Diciembre de la Lima Antigua, Palma reseña:

"Una Misa de aguinaldo duraba un par de horitas por lo menos, de siete a nueve. Esas misas sí que eran cosa rica y no insulsas como las de hogaño.

"Hoy ni en las misas de aguinaldo, ni en las del gallo, hay pitos, canarios, flautines, zampoñas, bandurrias, matracas, zambombas. cánticos ni bailoteos; ni los muchachos rebuznan, ni cantan como gallo, ni ladran como perro, ni mugen como buey, ni maúllan como gato, ni nada, nada de lo que alcanzamos todavía en el primer tercio de la República, como pálida reminiscencia del pasado colonial".

Noche Buena de Antaño

Ricardo Palma, relata que la "Nochebuena, con su Misa del Gallo, era el no hay más allá del criollismo". Sobre esa noche, escribe:

"Desde las cinco de la tarde del 24 de diciembre, los cuatro lados de la Plaza Mayor, ostentaban mesitas en las que se vendían flores, dulces, conservas, juguetes, pastas, licores y cuanto de apetitoso y manducable plugo a Dios crear".

"A las doce, sólo el populacho quedaba en la plaza multiplicando las libaciones. La aristocracia y la clase media se encaminaba a los templos, donde las pallas cantaban en el atrio, villancicos como éste:

Arre borriquito,
vamos a Belén,
que ha nacido un niño,
para nuestro bien.

Arre borriquito,
vamos a Belén,
que mañana es fiesta,
pasado también.

"A la Misa del Gallo, seguía en las casas opípara cena, en la que el tamal era el plato obligado. Y como no era higiénico echarse en los brazos de Morfeo tras una comilona bien mascada y mejor humedecida con buen tinto de Cataluña, enérgico jerez, delicioso Málaga y alborotador quitapesares (vulgo legítimo aguardiente de Pisco o de Motocachi), improvisábase en familia un bailecito al que los primeros rayos del Sol, ponían remate".

"En cuanto al pueblo, para no ser menos que la gente de posición, armaba jarana hasta alrededor de la pila de la plaza. Allí, las parejas se descoyuntaban bailando zamacueca, pero zamacueca borrascosa, de esa que hace resucitar muertos".

Reuniones en Navidad, de la revista "La Ilustración Española y Americana"

Nacimiento en la Lima Antigua

"Como los altares de la Purísima, eran los nacimientos, motivo de fiesta doméstica", sigue relatando el autor de las Tradiciones Peruanas.

"Desde el primer día de pascuas, armábase en algunas casas un pequeño proscenio, sobre el que se veía el establo de Belén y todos los personajes de que habla la bíblica leyenda. Figurillas de pasta o de madera más o menos graciosas complementaban el cuadro".

"Cuando llegaban personas amigas de la familia propietaria del nacimiento, se les agasajaba con un vaso de jora, chicha morada u otras frescas horchatas, bautizadas con el nada limpio nombre de "orines del niño".

"En no pocas casas, después de las once, cuando quedaban sólo los amigos de confianza, se armaba una de golpe al parche y fuego a la lata. Se bebía y se cuequeaba en grande".

"El más famoso de los nacimientos de Lima, era el que se exhibía en el convento de los padres belethmitas o barbones. Y era famoso por la abundancia de muñecos automáticos y por los villancicos con que festejaban al Divino Infante".

"Pero, como todo tiene fin sobre la tierra, el 6 de enero, Día de los Reyes Magos, se cerraban los nacimientos. De suyo se deja adivinar que aquella noche de jolgorio era mayúscula".

"Y hasta diciembre del otro año, en que para diferenciar, se repetían las mismas fiestas, sin la menor variante", finaliza Palma.

Véase tambien: Feria en la Plaza, publicado en El Comercio

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