martes, julio 26

La Noche Buena limeña: las Fiestas Patrias

Desde el principio de la República al igual que hasta ahora, las celebraciones de las Fiestas Patrias eran las más importantes y esto quedaba demostrado por las actividades que se organizaban y realizaban en Lima. 


Un escritor de principios del siglo XX, Eudocio Carrera Vergara, en su libro La Lima Criolla de 1900, relata en un capitulo como eran las fiestas que se conocían como la Noche Buena patriótica. Cuenta que desde el 27 de julio la Plaza de Armas era tomada por vivanderas que se peleaban por los mejores lugares. Una multitud de limeños iba llegando con sus familias a pasar allí el día, a la espera de los fuegos artificiales de medianoche. Invasión completa a las mesas de las vivanderas y las tamaleras y humiteras que olían puro chancho y a puro manjar blanco. Todo acompañado con pisco y chichas de diferentes clases. Algunas personas alquilaban sillas de esterilla y así tenían más comodidad en su patriótica espera.


Había marcha de militares por el Jirón de la Unión, se veían grupos de jóvenes de toda condición social dirigiéndose a la Plaza, mientras sonaban las retretas militares de las bandas del ejército. Cuando llegaba la medianoche, venían los fuegos artificiales, preparados por los chinos, para deleite de todo el público. Después de los fuegos, las familias instaladas en las sillas y demás asientos se esparcían por distintos lugares, visitando los bares y cantinas., donde se amanecían oyendo música de polkas, valses y mazurcas.

Sin embargo con el paso de los años, y al abrirse nuevos espacios públicos en la ciudad, esta celebración se descentralizo hacia estas nuevas zonas. Ahora fueron tomando un cariz mas organizado, se realizaban en el Parque de la Exposición. El 27 de julio había marchas patrióticas por el Jirón de la Unión en dirección a este parque, participaban bandas de música del cuartel Santa Catalina y en el camino se les unía mucha gente que acompañaba las tonadas patrióticas durante el recorrido. A las 10 y media se quemaba el castillo en la Puerta de la Exposición.


Pero el lugar no pegaba mucho, así que después se regresaban al centro, donde las vivanderas y los negocios abiertos los esperaban, así que a la medianoche el Jirón de la Unión rebasaba de gente. Al día siguiente, la ceremonia se tornaba un tanto más solemne. El 28 de julio era el día de la lectura de los discursos, Jura de la Independencia, de los desfiles militares y escolares, las bandas del ejército, la salva de 21 cañonazos. La gente se volvía más espectadora, estática; los personajes centrales del desfile eran los militares. 

Y así fueron llegando hasta nuestros días estas celebraciones, que muchas veces las disfrutamos por televisión, pero como hemos visto un día eran un motivo excelente para socializar y ser parte de esta sensación de libertad que nos trajo la Independencia.



Fuentes:
Eudocio Carrera Vergara, La Lima Criolla de 1900
Juan Luis Orrego Penagos, Las Fiestas Patrias en Lima hace 100 años
Fotos: Google Imágenes, Archivo de Gonzalo Maguiña

3 comentarios:

CULTURA COLLI dijo...

Muchas felicidades David por seguir educando a la población.

Alan dijo...

Sería interesante que algun desfile militar por Fiestas Patrias se celebrase en la plaza de Armas... o por lo menos alguna fecha importante

Anónimo dijo...

EXCELENTE HISTORIA, ES PRECISO QUE LA HISTORIA SEA REAL, VERDADERA POR QUE COBRA VIDA, GRACIAS A LAS EXCELENTES FOTOGRAFIAS DIGNAS DE COLOCARLOS EN CUADROS DE EXHIBICION.
FELICES FIESTAS PATRIAS Y QUE VIVA EL PERU.