miércoles, octubre 13

Un paseo a la Plazuela de Monserrate (1885)

Hoy me han invitado a conocer la Plazuela de Monserrat. De modo que me dirijo a tomar el tranvía a la esquina de la calle Mantas, espero les guste el relato de lo que iré viendo en el camino.


Subo en la esquina de Mantas al tranvía imperial cuyos conductores cobran: "arriba medio y abajo un real" que me ha de conducir hasta la iglesia que lleva el mismo nombre de la Plazuela. El valor del pasaje lo pago con una ficha de caucho negra, de esa emisión especialisima que acaba de hacer la Empresa de Tranvías de Lima. Dos chicotazos a los escuálidos y mal alimentados caballos y el tranvía se pone en marcha.

Tranvía imperial y fichas de caucho para su pago

En el camino hacia la plazuelita, recorro una serie de viejas calles cuyas construcciones son menos lujosas cuanto mas se alejan de la Plaza mayor. Mantas es la primera de ellas y la mas animada a estas horas por la concurrencia que va al afamado "Hotel del Globo", favorecido por el publico hasta el extremo de haber ampliado sus instalaciones y haber convertido otro de sus balcones en comedor. También observo la casa Castañeda y su famoso mirador. Siguen a esta calle, Valladolid, Piedra y Gremios, conocidas las dos ultimas antes "que entrara la Patria" con los nombres de Marmol de Bronce(sic) y Lortua. Al final de Gremios esta la imprenta "La Opinión Nacional" en donde se edita el diario del mismo nombre y que dirige desde su fundación el chispeante autor de "Mentiras y Candideces", don Andres Avelino Aramburu.

Cruzando Gremios hacia la calle del Espíritu Santo, esta la Manita como quien se va a Santa Rosa de los Padres, escenario de una macabra y sobrenatural aparición, que se repite todas las noches cuando dan las doce y una mano misteriosa llama desesperadamente a los noctámbulos transeúntes que ignorantes de las "penas" pasan por esta oscura callecita. La calle del Espíritu Santo tiene mucho de buenaventuranza, pues ademas del nombre que lleva, en ella esta la casa en que nació Fray Martín de Porres, ejemplo viviente de unción y humildad. Sin embargo, el ahora vetusto caserón que lo vio nacer, guarda misterios que los niños curiosos tratan de adivinar viendo entre los agujeros de la puerta, esperando la aparición de algún duende tirapiedras.

Paso tres calles mas: Arco, donde se levantaba un arco para recibir al Virrey, Milla y Monserrat, para llegar al termino del viaje. Monserrate es una de las mentiras mas gordas que poseemos, de plazuela tiene solamente el nombre: es un vasto pampón en forma de triangulo con piso de tierra suelta que el viento se encarga de levantar a cada instante y cortado en linea recta por una acequia presuntuosa llamada por la gente del barrio "el rio". A este rio, terror de las madres y atracción de los chicuelos, deberían taparlo o colocarle un muro que impida desgracias. Viejos paredones y la fachada de la estación rodean esta plazuela.

A la izquierda, bajando del tranvia y casi al terminar la calle, pero dando frente a la plazuela, se halla la iglesita de Nuestra Señora de Monserrat, que se encuentra magnificamente iluminada por varias arañas de cristal veneciano con luces de gas y por cirios colocados en valiosos candelabros de plata. El origen de esta iglesia esta en el año 1599 cuando llegaron a Lima dos monjes de la Orden de Benidictinos con el objeto de recoger limosnas para el fomento del Convento de Monserrat de Madrid, tuvieron en calidad de hospicio, el Conventillo de Monserrat, edificado en un solar correspondiente a la huerta de Da. María de Loaysa. Pasados algunos años, D. Antonio Perez de la Canal gastó 26 mil pesos en fabricar la iglesia.

Iglesia de Monserrate
Al costado de esta iglesia hay un pequeño cementerio, y al pie de la sencilla reja que la rodea, se ha instalado el gringo del "titilimundi" con su espectáculo de fotos y estereografias. Los que no pueden pagar, se contentan en comentar las frases admirativas que van saliendo de la boca de los afortunados. Un cajón iluminado interiormente y provisto de un par de gruesos lentes, que su dueño coloca sobre un banco de tijera, constituye todo el teatro maravilloso. Su propietario -un viejo alto, de barba blanca cerrada y acento extranjero-, tal vez un marinero desertor de una barca que vino el 60 a recoger guano, mientras cambia las fotografías va anunciando a media voz al oido del feliz veedor: El Palacio de las Tullerias, el Panteón de los Inválidos, las Pirámides de Egipto, el Escorial, la Torre de Londres, Jerusalen y así hasta legar a las veinte vistas que forman la función.

Delante de la iglesia, sentadas en derredor de una mesa se halla la presidenta de las "hijas de Maria" acompañada por otras socias que procuran ostentar lo mas visiblemente que se pueda la medalla de plata y la ancha cinta de seda azul, insignias de la sociedad, que llevan colgadas al cuello, y que se encargan de "limosnear" las estampas, las medallas y los dulces que servirán como contribución a esta iglesita.

Plazuela de Monserrate, foto actual
Aquí me contaron que en contraste con la piedad, tranquilidad y devoción que observaba de noche, el día en cambio se presentaba obsceno y deslenguado. Desde la siete de la mañana comienzan a llegar y estacionarse en hilera delante de las puertas de la vieja estación las carretas, encargadas de trasladar las mercaderías que el tren trae del Callao a Lima. Los carreteros, negros en su mayor parte, usan un pintoresco pero sucio lenguaje, solo superado por las placeras -pescadoras y verduleras- del Mercado Central. Los "ajos", "cebollas", las "mentadas de madre", las "requintadas", rebotan en las paredes de la plazuela. Parten las carretas llenas de cajones marcados con grandes letreros negros y la plazuela queda un rato en paz.

De cuando en cuando un fuerte golpe de viento llena la plazuela de un olor a viandas criollas, es que dos calles mas abajo, rodeando todo el Camal General, un centenar de mujeres sentadas cada una en su banquito de madera, ante un brasero de fierro, fríen los sabrosos choncholies, los anticuchos ensartados en largas cañitas, las malayas de barriga de vaca y el negro relleno de sangre de cerdo que forman el almuerzo de los matanceros, mondongueros y todo ese pequeño mundo que atiende diariamente el sustento carnívoro de la capital.

Camal General de Lima
Desde las doce, todos los carniceros de Lima desembarcan del tranvía frente a la iglesia de Monserrate y se dirigen al Matadero General: chinos, negros, mestizos van en hilera de uno sosteniendo animada conversación desde el primero hasta el ultimo. Pocos van en coche -son dos calles- hasta la puerta del Camal. También es la hora de los enfermos del pulmón y de la gente débil (pero sencilla) que van a tomar sangre caliente de toro, asqueroso remedio con el que es fama se sana como con la mano, se fortalece y se engorda.

Mas o menos a las tres comienza el interminable desfile de las grandes carretas de carne -pintadas de rojo, siempre sucias-, que conducen por toda la población los cuartos de res. El carretero y su ayudante ríen a carcajadas, piropean a las mozas y contentos cumplen su cotidiana labor. El otro día salio de esta plazuela el "Carnavalon de Venecia" que pretenden las colonias extranjeras, la italiana sobretodo, introducir en Lima para matar nuestro juego a "baldazo de agua", a cascaronazo limpio y azul en polvo. Mas tarde vendrá un alcalde también de apellido extranjero que quiera hacer de esta plazuela -como se dice ahora-, un parque ingles. Mas si ello se realizara, murmurare un versecito que gusta mucho de recitar el negro Soriano, esclavo liberto enamorado eterno de Lima de sus patrones, que dice así:

"Unos van de más a menos
Y otros de menos a más;
Y dejan por más lo menos
Valiendo lo menos, más"

Plazuela de Monserrate, foto actual

Fuente:
Adaptado de "Quince plazuelas, una alameda y un callejón" de Pedro Benvenutto
Juan Bromley, Las Viejas Calles de Lima
Fotos: Foros Lima de Siempre y Barrio de Monserrate en Skyscrapers

4 comentarios:

jose ricardo marquina carpio dijo...

es maravilloso remontarse , mediante estas narraciones a nuestra limA DE ANTES. GRACIAS. si m0ostraran algo de los carnavales antiguos, seria estupendo.

Guillermo Andres dijo...

Me he quedado encantado de esta narración, complementada por las fotos. Detalles que no conocía de mi hermosa ciudad Los Reyes. Como arqueólogo que soy me llama poderosamente la atención la descripción de la antigua Plaza de Monserrate… un vasto pampón en forma de triangulo con piso de tierra suelta…Está era la forma de planta y el piso de algunas plazas de origen prehispánico. También el hecho que estuviese dedicado a Monserrate, nombre de una virgen morena asociada en las ciudades del Sur del Perú a los barrios de indios. Quisiera conocer mucho más de Mi Lima. Gracias por está pagina y el maravilloso trabajo que realizas.

David Pino dijo...

Gracias por sus comentarios y que bueno que les haya gustado. Particularmente disfrute mucho escribiendo este articulo, ya que nací en este barrio, a media cuadra de la plazuela y crecí en ese lugar, cuando aun conservaba muchas de las casonas antiguas y no era un sitio un poco peligroso como lo es ahora.
En la investigación, me sorprendió la descripción de la acequia que cortaba la plazuela, ya había leído en otros libros acerca de esto, y le llamaban el Río de Monserrate, un ramal de este servia para hacer funcionar un molino una calle mas abajo hacia el Jr. Ica, osea que tan pequeño no debe haber sido. Otro detalle que me llamo la atención es acerca del cementerio al lado de la iglesia, sabido es que en esos años se enterraba a la gente en las iglesias. Si pudieras ayudarme al respecto Guillermo Andres estaría muy agradecido y publicaríamos una ampliación de este articulo si es que te parece. Saludos!

Margarita Gamarra dijo...

Margarita
Mis felicitaciones por el articulo, me interesa conocer mas si pudiera ayudarme con fotos antiguas de la bancas faroles y plantas.