viernes, marzo 23

La Agonía de los Miradores Limeños

Para los viajeros del setecientos, la tres veces coronada Villa se caracterizaba por sus esbeltas, empinadas y finas torres. Las ilustraciones de los libros de viajes presentan casi siempre, sobre los arcos del puente y los portales, las torres de la Catedral, de Santo Domingo y San Pedro.


Así, la ciudad del Rímac era ciudad de torres y campanas. Pero también había al lado de estas los miradores, es decir, una especie de minarete que servían para que los habitantes de la cuatricentenaria ciudad satisfaciesen su inveterada curiosidad.

El Mirador Gaditano

Para los antiguos limeños era un timbre de orgullo habitar una finca en donde a la distancia se descubriese un mirador. Era este un remedo de torre, mas precisamente aun, una torrecilla de estilo gaditano que poseían algunos solares, como coronación de la azotea, y que siempre se construía con una gracia especial tratando de conservar el estilo general de la construcción. 

Es indudable que la presencia del mirador en Lima tiene sus directos antecedentes en las viejas y por lo mismo encantadoras ciudades españolas, principalmente Cádiz y Sevilla. Y es fácil descubrir en su inspiración  y también en su historia la huella del arte árabe. El minarete en donde el muezzin llama a oración, es sin lugar a dudas el padre del mirador gaditano y el remoto antecesor del limeño a donde se acudía no a orar sino a contemplar las azoteas vecinas, el paisaje luminoso, los atardeceres y aquellos acontecimientos que tenían que "verse de lejos, como a los toros".


La función de los miradores

No se crea que tan solo era decorativa la función del mirador. También cumplía un orden social. En el, se apiñaban los vecinos para avistar a lo lejos -siempre por el camino antiguo que unía al Callao- la llegada del Virrey o del Correo y años mas tarde cuando hervía la ciudad con el tumulto y la vocingleria populares, era para presenciar el espectáculo de una revuelta, de un incendio o de una revolución. 

Así, los limeños encontraron cómodo y seguro palco para asistir a los acontecimientos de nuestra Historia en los años del Virreinato y los primeros de la República.

Entre los miradores desaparecidos y los que aun existen podemos mencionar los siguientes: el mirador de la calle Zarate (cuadra 4 de Jr. Junín) que quedaba en una finca que hacia esquina con la Av. Abancay, construido con tres cuerpos a semejanza de un palomar con ventanas a los lados y coronado con una especie de cúpula sostenida por columnas.

Mirador de la calle Zarate

Otro, es el mirador de la Plaza de Acho o también conocido como el de Ingunza. En el se advierte fácilmente la influencia del arte morisco. Ostenta tres cuerpos y es de forma circular, recordando una torre de estilo mudéjar. Esta coronado por una figura que evoca la de La Giralda de Sevilla. Desde aquí se podía observar tranquilamente las corridas en la Plaza de toros.

Mirador de Ingunza

Otros miradores son: entre los desaparecidos, el de la Casa Castañeda, el mirador neo-gótico de la Plazuela San Agustín, el del colegio San Jose de Cluny en la actual Av. Wilson; y entre los que aun existen, el mirador de la Casa de Osambela, el mirador del Cuartel Santa Catalina y el de la casa del Conde de Montesclaros en la Plazuela del Baratillo.

Mirador Castañeda

Mirador de la Plazuela San Agustín

Mirador del Colegio San José de Cluny

Mirador de Osambela

Mirador del Baratillo

Mirador del Cuartel Santa Catalina

Imágenes:
Google Imágenes
Wikipedia
Archivo Instituto Riva Aguero
El Comercio, Julio de 1954

5 comentarios:

Alejandro Padron Bernal dijo...

Una magnífica labor la de recuperar estos datos de la historia limeña. Gracias.

Anónimo dijo...

Seria bueno que los lectores contactasen con quienes estan abocados a la recuperacion del Mirador de Ingunza

mas en

http://www.miradordeingunza.com/

Nuevas Tecnologías dijo...

Muy ineresante el blog que has creado, realmente te felicito.

KIALA83 dijo...

es una pena que dejemos ir a la Lima antigua, ojalá que pudiéramos recuperarla.

KIALA83 dijo...

Ojalá que pudiéramos recuperar a la lima que nos está dejando.