sábado, marzo 3

Cuando un niño moría, en Lima decimonónica

Cuando moria un niño, se adornaba su cadaver con flores, palma y coronas; y se le vestia imitando el traje que se supone usan los angeles; colocado en un cajón forrado en algún genero de color claro, se le ponia en un altar.


En la noche se velaba el cadaver haciendo tocar música y convidando a todos los amigos; a la media noche se daba de cenar a la concurrencia, siendo un plato de ordenanza e indispensable en estas reuniones, el salpicón, que consistia en carne picada con lechugas.

Al dia siguiente, se conducia el cadaver a la iglesia en donde se cantaba misa de gloria con música, y era costumbre tambien enterrar al niño dentro de los monasterios de monjas.

Era una costumbre, tonta por cierto, decir a los padres que acababan de perder un hijo: "¡que Dios preste a Ud. vida y salud para echar angeles al cielo!", que era lo mismo que desearle la repetición del dolor de perder un hijo. Ese "cumplido", felizmente fue abolido, y con razón!


Fuente:
Manuel A. Fuentes, "Apuntes Historicos, Descriptivos, Estadisticos y de Costumbres", 1867

1 comentarios:

sa'ha whe luna dijo...

Aquí es evidente que están velándolo y es igual de impactante que las fotos post mortem que simulan vida. Hay que verlo desde los ojos (y el corazón) de los familiares que tenían en aquella imagen el único recuerdo de su paso por la vida.