jueves, junio 30

El Complejo Arqueológico Mateo Salado

Ubicado en el Cercado de Lima, Mateo Salado se convierte en el mas importante centro arqueológico de esta zona de la ciudad, gracias a los trabajos de puesta en valor realizados desde el año 2007 por el INC, hoy Ministerio de Cultura y el equipo del arqueólogo Pedro Espinoza Pajuelo.


Mateo Salado habría sido construido por la cultura Ychma (1100-1450 d.C.), la sociedad mas representativa de la Lima prehispánica. Es probable que Mateo Salado haya sido parte del curacazgo de Maranga, aunque ello se encuentra aun en investigación. Cuando los incas llegaron al valle del Rímac (hacia el año 1450 d.C.) y conquistaron a los ychma, el complejo fue ocupado por los cusqueños y nuevas construcciones fueron hechas sobre las preexistentes.

El complejo arqueológico debe su nombre al inmigrante francés Matheus Saladé (1528-1573). Se dice que llego al Perú, presumiblemente por el puerto del Callao, a mediados del siglo XVI, escapando de la persecución religiosa en Francia. Saladé vivió en la zona arqueológica que hoy lleva su nombre como un ermitaño debido a la persecución a la que fue sometido por causa de su fe luterana. Fue acusado de blasfemo, hereje contumaz y de decir palabras impías, ademas se le considero "falto de juicio", puesto que se le veía distraído y trabajando solo y en vano en la huaca. Finalmente fue apresado en 1571 por la Santa Inquisición y ejecutado en la hoguera en el Auto de Fe del 15 de noviembre de 1573 en la Plaza Mayor de Lima.

El complejo arqueológico también ha sido llamado "huaca Ascona", por encontrarse dentro de los terrenos de la antigua hacienda del mismo nombre; y "Cinco Cerritos" por el numero de edificios que la conforman.


Investigaciones en el complejo arqueológico

Debido a su importancia, Mateo Salado ha sido mencionado ya desde el siglo XVII. Asi, en 1638, el cronista Antonio de la Calancha considero que fue residencia del Inca. En 1894, el viajero alemán Ernst W. Middendorf publico algunas descripciones generales sobre las pirámides del complejo. No obstante, se debe a Julio C. Tello los primeros planos y descripciones científicas de Mateo Salado entre los años 1935 y 1941, así como decididas denuncias para erradicar a los fabricantes de ladrillos que se habían instalado allí y venían destruyendo los edificios. Desafortunadamente, las acciones de Tello no dieron resultados y los ladrilleros permanecieron en el área hasta la década de 1970. Cabe señalar que el arqueólogo Toribio Mejia Xesspe, quien colaboraba con Julio C. Tello, menciono que al interior de una de las pirámides existe una construcción de adobitos, propios de la cultura Lima (200-700 d.C.). Ello indica que alguna de las construcciones que hoy vemos se hizo sobre una mucho mas antigua, lo que indicaría la importancia del área desde tiempos remotos.

Otros estudiosos que han realizado breves descripciones del complejo son Pedro Villar Cordova (1935 y 1941), el arqueólogo norteamericano Louis Stumer (1953), el arquitecto Santiago Agurto (1984), entre otros. Sin embargo, el registro mas completo de las cinco pirámides fue realizado entre 1962 y 1963 por Duccio Bonavia, Ramiro Matos y Félix Caycho. En la pirámide B, ellos descubrieron ademas un friso en relieve representando a dos aves marinas unidas por el pico, el cual fue precavidamente vuelto a cubrir para evitar su deterioro.


Se tuvo que esperar hasta el año 2000 para que el complejo llamara nuevamente la atención de los investigadores. En dicho año, la arqueóloga Maritza Pérez realizo excavaciones y trabajos de conservación y restauración en el sector B de la pirámide B de Mateo Salado. Finalmente, el año 2007, el INC, a partir de una iniciativa gubernamental, puso en marcha un programa de puesta en valor del complejo arqueológico. De esta forma entre julio de dicho año y junio del siguiente, se trabajó, bajo la dirección de la arqueóloga Alejandra Figueroa, en la pirámide A. Desde julio de 2008 este programa prosigue en la pirámide B, bajo la dirección del arqueólogo Pedro Espinoza Pajuelo.

La pirámide A

Es la construcción mas grande del complejo. Mide 164 m. de largo, 132 m. de ancho y alcanza mas de 15 m. de altura. Su entrada principal se encuentra en el frontis norte (es decir, del lado de la calle Belisario Sosa), donde se halla una gran rampa, delimitada por un largo muro, la cual asciende a ella. En la cima, se observan una serie de amplios patios, caracterizador por tener, en dos de sus lados, escalinatas que pudieron haber funcionado como graderías. En estos patios se hallaron varias hileras de hoyos para asentar vasijas, lo que sugiere que los patios sirvieron para el acopio de productos alimenticios contenidos en ceramios.



Desafortunadamente, el recinto principal de la pirámide A fue destruido por un inmenso forado practicado por saqueadores, posiblemente en época colonial, por lo que no podemos definir a ciencia cierta cuales fueron las actividades llevadas a cabo en dicho espacio. El imponente frontis sur de la pirámide A, visible apenas se ingresa al complejo por la Av. Mariano Cornejo, ha sido conservado y restaurado por el INC entre los años 2007 y 2008. En el puede observarse que las terrazas escalonadas que forman el frontis de la pirámide presentan contrafuertes para asegurar la estabilidad del edificio, lo que ha permitido su conservación a pesar del vandalismo de los ladrilleros y saqueadores.


Pirámide A

La pirámide B

No es una única pirámide sino un conjunto con cuatro sectores que cubren un área aproximada de 130 m. de largo por 140 m. de ancho. El montículo mas elevado de este conjunto llega a los 11 m. de altura. La pirámide B habría sido el principal edificio de Mateo Salado en época inca, siendo residencia de los gobernantes y administradores impuestos por el Tawantinsuyu así como un centro para la congregación de la población en plazas y el acopio de tributos.

A partir de los trabajos realizados en la pirámide B se han encontrado textiles, un huso con un ave grabada en el, restos de vasijas para almacenaje, una talla de spondylus en forma de camelido, y un mate con una tapa de madera decorada con incisiones. Sin embargo uno de los mas importantes descubrimientos es una talla de madera que representa a un personaje sentado, con una copa en la mano y un ave posada sobre su cabeza. esta elaborada figura debió insertarse en el extremo de un cetro. Es difícil aun saber si es la imagen de un dignatario o de una divinidad.


Las pirámides C, D y E

La pirámide C, de 85 m. de largo por 73 m. de ancho y 9 m. de altura, ha sido descrita y graficada por Pedro Villar Cordova en 1941, quien la llamo "Pirámide Sepulcral". En la parte posterior baja del edificio, Villar señala la existencia de cámaras funerarias.

La pirámide D es la mas alejada del conjunto. Tiene planta cuadrangular y alcanza aproximadamente 85 m. de lado y unos 8 m. de altura. En su mayor parte se considera que fue destinada como depósitos o almacenes para productos alimenticios.

La pirámide E es la mas pequeña del complejo arqueológico. Mide alrededor de 50 m. de largo por 40 m. de ancho y tiene una altura aproximada de 6 m. S halla separada de la pirámide A por los restos de un camino amurallado. Tello señala varios pozos de huaqueo en la cima de esta pirámide, los que, efectivamente son observables actualmente. Estos habrían proliferado por la existencia de varios entierros realizados cuando el edificio fue abandonado.

Caminos amurallados y murallas de Mateo Salado

En tiempos prehispánicos, una vasta red de caminos, conocida en quechua como "Qhapaq Ñan" (Gran Camino), llegaba hasta puntos muy remotos de los actuales Ecuador, Colombia, Argentina y Chile. Ciertos tramos de estas rutas fueron construidos en tiempos anteriores a los incas, sin embargo fueron ellos quienes los interconectaron y extendieron de una manera impresionante. Uno de los ramales del camino de la costa que provenía desde el norte, ingresaba directamente a Mateo Salado, cruzaba el complejo y luego continuaba hacia Maranga. Este camino parece haber tenido también ramales menores que ingresaban a los edificios, como uno que parece derivarse hacia la pirámide B, pasando por el frente de la pirámide A.



Ademas de estos caminos amurallados existían murallas propiamente dichas, es decir muros muy altos (5 m. de altura) que cercaban los edificios y plazas de Mateo Salado. es así que hoy en día se pueden observar los restos de una muralla que colinda con las avenidas Tingo Maria y Mariano Cornejo y que debió cercar todo el complejo.

El Complejo Arqueológico Mateo Salado se encuentra en el Cercado de Lima, en los limites de este con los distritos de Breña y Pueblo Libre. Se accede a el desde la Plaza de La Bandera y avanzando por la Av. Mariano Cornejo hasta la altura del Jr.Andalucia frente al cual se halla el ingreso principal para visitantes. Ha sido declarado patrimonio cultural de la Nación mediante Resolución Directoral Nacional Nº 019-2001 / INC. Un lugar que merece visitarse y valorarse por todo lo que significa en la historia prehispánica de nuestra ciudad.


Mas fotos del Complejo Arqueológico Mateo Salado

Fuente:
Cuadernos de Patrimonio Cultural, Arqueología de Lima: Mateo Salado

1 comentarios:

mel dijo...

Muchas gracias, la información está super completa y las fotos buenísimas.