viernes, marzo 4

Un crimen que conmocionó a toda la ciudad

Era el 28 de enero de 1825: Un caballero elegantemente vestido volteaba por la calle de Mantas (primera del Jr. Callao) con dirección a Mercaderes (en el Jr. de la Unión). En la corbata lucia un alfiler de oro con un brillante. En la cintura una correa con monedas, de cuyo centro partía una cadena de oro que terminaba en una leontina adornada con piedras preciosas y la cual sujetaba un hermoso reloj de oro.

Jirón de la Unión (foto del Archivo Courret)
Su paso era firme, lento, hasta distinguido podríamos decir. Continuo así por la calle Mercaderes, Espaderos y al pasar por la iglesia de La Merced, hizo una reverencia como muestra de respeto. Luego siguió por Baquíjano y Boza.

Al llegar a la esquina de esta ultima calle y frente a la entonces "Botica de San Juan de Dios" se le interpone un individuo el que, sin darle tiempo para nada, le asesta una feroz puñalada en el corazón.

A la izquierda, la calle donde fue asesinado el personaje de esta historia

Después de realizado su crimen el individuo corre por el llamado Callejón de Pilitricas, hoy Jr. Ocoña. Mientras tanto un compañero del criminal que venia por detrás del caballero de esta historia, trata de dispara su pistola, pero el tiro no sale. Corre, al igual que su compañero, por el mismo Callejón de Pilitricas. Al encontrase los dos, el criminal le increpa por no haber disparado el arma y este le responde: "No pude, se había caído la ceba" mostrandole el arma. Era el atardecer de ese fatidico 28 de enero de 1825.

Pasan las horas, y en la noche ya algunas personas ven a un hombre tendido en el suelo, pero al principio no le dan importancia creyendo que se trataba de un borracho. Por fin pasa una mujer humilde, la que da un grito de espanto diciendo: "A este señor lo han matado". Es recién entonces que la gente se aglomera en torno al caballero muerto, que esta en posición de cubito ventral sobre un charco de sangre emanada de su corazón.

Don Bernardo de Monteagudo, único retrato original

Llega la policía que verifica que el muerto ha estado abandonado por mas de una hora y de que se trata del Coronel don Bernardo de Monteagudo, abogado, ex-Ministro de Estado y Consejero del Generalísimo Don José de San Martín y, hasta antes de su muerte, del Libertador Don Simón Bolívar.

Los criminales son aprehendidos e identificados, resultando ser: Candelario Espinoza, el que le aplico la puñalada y Mercedes Mendoza, su cómplice, el hombre cuya pistola no llego a funcionar.

Pero, ¿quien o quienes mandaron matar a don Bernardo? Esto nunca se ha podido saber a ciencia cierta, pero existe una hipótesis.

En la aristocracia de Lima, había un grupo de jovencitos de la época, ciento por ciento afeminados. Monteagudo, con el fin de desprestigiar a la nobleza, obligó a este grupo a desfilar por ciertas calles de Lima en la forma mas deprimente y vergonzante posible.

Desde luego las rancias familias limeñas, de donde pertenecían estos jóvenes homosexuales, nunca perdonó a Monteagudo el vejamen sufrido y es a algunas de ellas a quienes se atribuye el haber condenado a muerte a Monteagudo; condena que realizaron por intermedio de Candelario Espinoza.

Notas:
- Ernesto Ascher basa este articulo en un estudio del Dr. Don Julio Salas Dongo.
- El señala la esquina del asesinato, la calle de Boza y Pilitricas, donde actualmente esta ubicado el cine UVK Plaza San Martín. Otros historiadores, y es la versión mas difundida, señalan el lugar del crimen, la Plazuela de  Micheo, a 100 metros de allí.
- Monteagudo fue un personaje muy controvertido en aquella época, en Wikipedia se encuentra un estudio de las demás hipótesis de la causa de su asesinato, a sus 35 años.

Fuentes:
Ernesto Ascher, Historia del Pasado y Observaciones del Presente

3 comentarios:

Anónimo dijo...

También se comentaba que Monteagudo, un mulato, despreciaba, maltrataba y hacía pasar malos momentos a algunos ingleses que vinieron con San Martín y se quedaron en Lima, interfiriendo con los propositos de éstos de mantener unidos a Argentina, Chile y Perú con la corona inglesa; y por allí que tomaron la decisión de enviarlo a mejor vida, pero el daño ya estaba hecho a favor de la gente de Bolívar, a quién esta alianza nunca le gustó.

Anónimo dijo...

Bueno, no me queda claro que afeminado sea sinónimo de homosexual. Muchos reyes de Francia eran re-afeminados pero heterosexuales. Monteagudo le tenía un poco de rabia a las clases altas, seguro producto de algún complejo.

Anónimo dijo...

Está muy interesante el artículo, pero me parece que el término Aristocracia merece ser aclarado como relativo al sector social gobernante el cual no tiene que ver, en éste caso, con la acepción que liga el concepto de nobleza pues éste no afecta a la República. Es decir, la nobleza quedó anulada una vez que el grupo social dirigente se separó de su Rey para asimilarse a la ciudadanía de la República Peruana.