martes, octubre 13

¿Fuimos Colonia o un Reino?

En las últimas semanas han vuelto a circular artículos y entrevistas a algunos personajes que intentan cerrar un debate que lleva en discusión hace décadas: si el Perú virreinal fue colonia o Reino. Uno de los textos acusa a quienes defienden la categoría de Reino de "negacionistas", "neohispanistas con disfraz" y "reaccionarios". Pero el problema de fondo no es si hubo violencia -que la hubo, brutal en muchos casos, pero también denunciada-, sino si realmente entendemos cómo funcionaba jurídicamente ese mundo que estudiamos.

Mapamundi de Guamán Poma de Ayala, 1615

En ningún archivo o documento se dice "Colonia del Perú"

Busque usted en el Archivo General de Indias, en la Recopilación de 1680, en una Real Cédula, en un testamento de un vecino de Lima. No va a encontrar la palabra "Colonia". Va a encontrar, siempre: "Reyno del Perú", "Reyno de la Nueva Castilla", "Reynos de las Indias".

La Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias (1680), que fue nuestra constitución por 200 años, lo define así: las Indias son Reinos, entidades teóricamente iguales a Castilla, Aragón o Nápoles dentro de una Monarquía Católica universal. 1

Guamán Poma de Ayala, un quechua que no tenía ningún interés en halagar a Madrid, dibuja en 1615 su mapamundi del "Reyno de las Indias del Perú" perteneciente al "Reyno de España e Indias". Para él, no éramos una factoría externa, éramos parte del mismo cuerpo político.

Como bien resumió el historiador norteamericano Clarence Haring, anglosajón y nada sospechoso de ser hispanista: "México y Perú fueron reinos vinculados con los de España por un soberano común... No eran colonias rigurosamente hablando". 2

Título de un documento donde se hace una crítica y observación a la "Plaza de Aguas" que era el nombre como se conocía en sus inicios al actual Paseo de Aguas del Rímac. Nótese el uso del termino "Cabeza del Reyno Peruano".

¿Qué significaba ser Reino? No era solo un título decorativo

Ser Reino en la Monarquía Hispánica implicaba tres cosas que una colonia inglesa jamás tuvo:

a) Leyes propias y tribunales propios. Lima tenía Real Audiencia, la máxima instancia judicial donde un indio, un esclavo o un curaca podía demandar a un español y ganar. ¿Creen que existía algo parecido en alguna ciudad de Norteamérica en 1600?

b) Instituciones propias. Cabildos elegidos, universidades con los mismos privilegios que Salamanca, Casa de Moneda, Consulado de comerciantes. Una colonia no funda universidades, un Reino sí.

Y un dato que no por ser repetitivo deja de ser importante: La Universidad de San Marcos se funda por Real Cédula el 12 de mayo de 1551 por Carlos V, pero Harvard, el orgullo anglosajón, se funda en 1636, 85 años después. Cuando Harvard abre sus puertas como un pequeño college para pastores puritanos, el Perú ya tenía 13 universidades funcionando. España fundó la primera universidad de dos continentes: San Marcos en América y Santo Tomás en Manila en 1611 por el arzobispo español Miguel de Benavides y Añoza.

Universidad de San Marcos, fundada el 12 de mayo de 1551

Eso no es "obra civilizadora". Es la lógica de un Reino que necesita letrados, abogados y médicos en su capital.

c) Estatus de vasallo del Rey. El habitante de Lima no era súbdito de una compañía comercial. Era vasallo directo del Rey de Castilla. Por eso podía apelar al Rey.

El error de muchos de los que sostiene el termino Colonia: confundir economía con derecho

Varios de los artículos mencionados denuncian el anacronismo para luego aplicarlo en defensa de sus argumentos: aplican la definición de "colonia" del siglo XIX -territorio de extracción sin derechos- al siglo XVI.

Que hubo mita, que hubo tributo, que hubo racismo de castas, es indiscutible. Eso ha quedado demostrado en algunos artículos publicados en este blog, y hoy también se transparentan a partir de la digitalización de archivos como por ejemplo los del Archivo General de la Nación. Pero que haya explotación no te convierte jurídicamente en colonia. Nápoles pagaba un tributo brutal a Castilla y era Reino. La prueba de que el sistema no era puramente extractivo es que permitía lo que ningún sistema colonial permitía: que los dominados lo usaran en su contra.

Franklin Pease demostró que los curacas no fueron víctimas pasivas, sino que reconfiguraron sus estructuras y usaron los tribunales virreinales para defender tierras comunales. Cañizares-Esguerra habla de una "movilización constitucional desde abajo" donde indígenas y plebeyos inundaron las audiencias con millones de peticiones. 3

¿En qué colonia del mundo los oprimidos pueden "empapelar" el sistema con papel sellado y ganar? Solo en un Reino donde el derecho indiano les reconocía personalidad jurídica.

Cuando sí empezamos a ser tratados como colonia

Aquí algunos defensores del termino Colonia se disparan al pie. Citan a José del Campillo y Cosío (1789) que ya habla abiertamente de "las colonias" y a John Lynch que llamó a las reformas borbónicas la "segunda conquista de América". Tienen toda la razón, y esa es la prueba definitiva de que antes no lo éramos.

Los Borbones, a partir de 1700, intentan convertir los antiguos Reinos autónomos en colonias al estilo francés: centralizan, suben impuestos, eliminan la autonomía de los Cabildos, mandan intendentes peninsulares y tratan de exprimir al máximo. Por eso estalla Túpac Amaru II en 1780. No se rebela contra una colonia eterna. Se rebela contra un Reino que está siendo degradado a colonia.

El gran Reyno del Perú dividido en varios virreinatos en el siglo XVIII durante el gobierno de los Borbones

Si siempre fuimos colonia, ¿para qué hacía falta una "segunda conquista"?

El argumento de la falta de Cortes también cae. Dicen que no teníamos Cortes y por eso éramos colonia. Pero después de la revuelta de las Comunidades en 1521, Castilla tampoco volvió a tener Cortes con poder real. Sicilia, Cerdeña y Nápoles tampoco. ¿Eran colonias? No. Eran Reinos sin Cortes bajo un rey absolutista. La prohibición de nombrar virreyes americanos tampoco prueba nada: en Aragón y Nápoles también estaba prohibido nombrar virreyes naturales. Pero esto también hay que verlo desde un punto de vista mas amplio.

La prohibición de nombrar virreyes nacidos en lugares fuera de Castilla era para evitar que gobiernen donde habían nacido y podían crear redes de corrupción. No estaba prohibido que gobiernen en otros lugares. Y si hubo americanos que fueron virreyes: el limeño Juan de Acuña y Bejarano, Marques de Casa Fuerte, Virrey de México durante 12 años y enterrado con todos los honores en un templo de la capital mexicana. Y también Lope Diez de Aux y Armendáriz, nacido en Bolivia y también virrey de México en el siglo XVII. 4

Una colonia no produce personajes que gobiernan un virreinato, un Reino si.

Juan de Acuña y Bejarano, limeño, Virrey de Nueva España (México)

Por qué es importante no llamarnos Colonia

No es orgullo hispanista. Es rigor peruanista, como decía José Antonio del Busto.

Si nos enseñan que fuimos una colonia, Lima fue una factoría. Pero si entendemos que fuimos el Reino más rico de la Monarquía, entendemos por qué tenemos la universidad más antigua de América, la primera imprenta del continente (1584), una de las Catedrales más antiguas de América, los archivos más extensos y una nobleza inca reconocida con escudo de armas por el Rey.

Aceptar que fuimos Reino no niega el racismo, la mita de Potosí ni la esclavitud africana. Al contrario, nos obliga a una pregunta que si merece considerarse: ¿cómo es posible que un Reino con leyes protectoras permitiera tanta explotación? Esa contradicción es nuestra historia. No se resuelve llamándonos colonia. Se resuelve estudiando cómo el derecho se pervertía en la práctica, y que es algo que hasta el día de hoy seguimos sufriendo.

Fuimos Reino. Fuimos explotados. Fuimos mestizos, andinos, africanos y españoles a la vez. Negar cualquiera de esas capas para acomodar una ideología de hoy, sea hispanista o indigenista, es dejar de ser peruanistas.

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1. Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias (1680) Descarga y lectura

2. Haring, Clarence H. (1947). The Spanish Empire in America. Oxford University Press, p. 7.

3. Dager Alva, Joseph: Fuimos Colonia y no nos compadezcan, Blog El Salmón

4. Pino, David: Cinco limeños universales, Lima la Única