lunes, agosto 11

La Colonia Francesa durante la ocupación de Lima

El año 1889 los franceses celebraban el centenario de la Toma de la Bastilla. En nuestra ciudad se organizaron recepciones y espectáculos públicos con quema de castillos artificiales. El diario El Comercio considero oportuno recordar el aporte y los lazos de amistad que nos unen con esta nación europea mediante la publicación de unos recuerdos de la actividad de la colonia francesa durante la ocupación de Lima por los chilenos el año de 1881.

La siguiente es una transcripción de lo publicado en la sección "Crónica" de El Comercio del 15 de julio de 1889. Las referencias son mías.

“En el día que esta celebra su gran efeméride, queremos recordar agradecidos los servicios que se le deben en la época más angustiada de la vida nacional contemporánea.

He aquí los hechos:

1º Que cuando principiaron a llegar los peruanos heridos a la Exposición, unos miembros de la colonia francesa entraron a preguntar al Dr. Porras encargado de ella, si necesitaban de sus servicios y viendo que no tenían cordial alguno para los heridos, pidieron al Dr. Porras les proporcionara unos miembros de la Cruz Roja para traer algunos cajones de coñac, y se quedaron ayudando a los médicos presentes en la Exposición para hacer las primeras curas y amputaciones.

2º No pasaron muchos días que mataron a un soldado chileno por la plazuela de la Salud (1): inmediatamente mandaron patrullas y tomaron a tres infelices, que no tenían culpa alguna. Estos fueron condenados a ser fusilados, uno al primer día y los otros dos al día siguiente. Inmediatamente la colonia francesa busco uno de los abogados más caracterizados para que les redactara una solicitud al general Lynch pidiendo el indulto de estos dos que debían ser fusilados al día siguiente. La petición que fue firmada por ciento ochenta franceses fue atendida por el general, y mediante ella se consiguió la libertad de los dos infelices.

Plazuela de la Salud. Foto: "Quince Plazuelas, una alameda y un callejón"

3º Un mes después se encontró un cañón viejo inutilizado escondido en la chácara “La Pólvora”; inmediatamente se tomaron a varios peruanos entre ellos a un Carbajal, sargento segundo del Sama-Pachia (2). Este fue condenado igualmente a muerte, debiendo ser fusilado en la plazuela de San Lázaro. Todo estaba ordenado, la tropa en marcha hacia la plazuela; y gracias a los pasos dados por la colonia francesa se consiguió una orden del general para que se suspendiese la ejecución y se pusiera en libertad al preso.

4º Estábamos en el mes de Setiembre, cuando se encontraron unos soldados chilenos muertos entre Garagay y Naranjal. Inmediatamente fueron fuerzas chilenas, tomaron a todo el que encontraron, fusilaron a la mayor parte y trajeron a cinco para que fuesen ejecutados en la plaza para escarmiento del pueblo. Pero los miembros de la colonia francesa siempre listos para salvar a todos los peruanos que caían en manos de los chilenos y que debían ser fusilados, pudieron conseguir por el coronel Eubaldo Diaz, casado con una tacneña, y el señor Centeno que era fiscal en esa época, casado con una hija del señor Casanueva (3), que esos cinco individuos peruanos fuesen puestos en libertad."
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(1) Pedro Benvenutto Murrieta en su libro "Quince Plazuelas, una alameda y un callejón" dice sobre esta plazuela de la Salud: “La Plazuela de trágicos recuerdos en los días de la ocupación chilena -tiene la forma de un triángulo y está rodeada de casas de un solo piso, salvo la estación de la Salud del F.C. Ingles de Lima al Callao-. Durante la invasión chilena ciertos barrios como los de San Isidro y la Cruz se hicieron célebres por la encarnizada persecución que hacían sus vecinos a todo soldado chileno que caía por allí en tardes horas de la noche. Habiéndose repetido los asesinatos, el Gobernador militar Patricio Lynch quiso suprimir estas manifestaciones de la indignación popular contra los invasores de una manera radical; para esto se apresó a varios sospechosos de esos barrios, se les quintó y fueron unos fusilados junto a la tornería de don Carlos el alemán, y otros en la pared fronteriza, ya para entrar a la calle de Bravo. Clavadas en lo alto de la pared dos cruces –que empeñanse los pintores ramplones en cubrir de pintura al temple, color amarillo del rey-, recuerdan tan luctuosos sucesos”. (Pedro Benvenutto, Quince Plazuelas, una alameda y un callejón, 1922 Imp. y Lit. T. Scheuch - Lima)
(2) Columna guerrillera Sama-Pachia, formada por voluntarios del valle tacneño y que tras la batalla del Alto de la Alianza actuarían en las zonas altas de los departamentos de Tacna y Moquegua hostigando a las fuerzas de ocupación chilenas mediante la guerra de guerrillas. Sama es un rio de Tacna y Pachia es un pequeño pueblo rio arriba de Tacna
(3) Don Ramón Casanueva Palma. Chileno, participó en la Guerra del Pacífico, batallas de Tacna, Chorrillos y Miraflores. Estuvo en la ocupación de Lima. No era militar de carrera. Nacido en 1855 en Ránquil, provincia de Concepción.

Sello del Regimiento Sama-Pachia.
Foto: http://www.peru-philatelic-study-circle.com/files/Trencito2/v3-01-2014.pdf

Ramón Casanueva Palma
Foto: http://familiacasanueva.blogspot.com/2006_09_01_archive.html

2 comentarios:

Luis Siabala Valer dijo...

Muy a propósito estos ejemplos del comportamiento de miembros de la colonia francesa en horas luctuosas de Lima. Un cordial saludo amigo David.

Guillermo Rengifo dijo...

Muy grato leer la disposición de la colonia francesa para con los peruanos. Pero creo que a esa crónica le falto el dato de la Hermana Piaget de los Sagrados Corazones, que junto a Petit Thouars, salvaron Lima de la chusma uniformada de Chile. Debió ser por el espacio de tiempo entre 1881 y 1889. No obstante ello, Gracias Francia.
Buen artículo ...