sábado, febrero 26

Las Huertas de Lima

Las huertas de Lima, principalmente estuvieron entre las casas de la ciudad y la muralla. Tambien dentro de las casas grandes y de los principales vecinos de la ciudad. Y muchas mas en el viejo barrio del Cercado y en San Lazaro.


Las había grandes y también pequeñas, pero todas se disputaban el tener la mejor fruta: algunas por sus chirimoyas, otras por sus naranjas, otras por sus peras, otras por sus cerezas.

Podemos hacer un recuento de las huertas de la ciudad: El primer sector comenzaba desde cerca de la Portada de Monserrat y llegaba hasta la Portada del Callao. Allí estaban la antigua huerta llamada de Cuero, que fue del mayorazgo de Aliaga; la de San Nicolás y la que fue de los Manrique de Lara, en parte de la cual se levantó el monasterio de las Nazarenas. Estaba en este propio sector el Jardín del Camal, muy solicitado para agasajos y diversiones. El segundo sector, entre las portadas del Callao y de Juan Simón, tenía la denominada Chacarilla de San Jacinto, de propiedad de los religiosos dominicos, y las huertas de la Venturosa, también de Santo Domingo, y de Belén, de los mercedarios.

El tercer sector corría entre las portadas de Juan Simón y de Guadalupe. Estaba ahí la huerta de Juan Simón, entre otras. El cuarto sector, desde la portada de Guadalupe hasta la portada de Santa Catalina, comprendía lo que se llamó el barrio de las Chacritas, con sus huertas del Olivar de la Concepción, la Huerta Perdida y las del Noviciado y de Guadalupe. La Huerta Perdida perteneció primitivamente al mayorazgo de Ríos de Navamuel y llegaba hasta Santa Catalina. En parte de ella y de otra también denominada de Cuero se formó a fines del siglo XVIII el Cuartel y Fuerte de Santa Catalina.

En este plano de 1750 de Lima, se observan las huertas dentro y fuera de la Muralla

La huerta de Guadalupe fue la que Alonso Ramos Cervantes y su esposa Da. Elvira de la Serna cedieron a los frailes franciscanos, que edificaron en parte de ella su colegio de San Buenaventura y su iglesia de Guadalupe. La huerta del Noviciado, de la Compañía de Jesús, era la que anteriormente se llamó Chacarilla de San Bernardo, que lindaba con la Perdida y la de Guadalupe. Estas huertas del Noviciado y de Guadalupe fueron adquiridas en 1859, para urbanizarlas, y sobre ellas se formaron los posteriores jirones Sandia, Cotabambas, Mapiri y otros.

El quinto sector iba desde la portada de Santa Catalina hasta la portada de Cocharcas. Tenía las huertas llamadas de Rondón, Bandín, Pellejo, Matute, Pozo y don Guillermo. El sexto sector principiaba en la portada de Cocharcas y concluía en la portada de Barbones. Tenía las huertas de la Pólvora y de Manzanilla. El séptimo sector, desde la Portada de Barbones hasta la Portada de Martinete, comprendía la huerta del hospital de Barbones, la del pueblo de Cercado y la de San Isidro. Tuvo también la huerta de los Naranjos, que perteneció inicialmente a la llamada Morisca Beatriz, concubina y luego esposa del Veedor García de Salcedo.

En el barrio de San Lázaro estaban, de oriente a occidente, las huertas del Potao (Potau), de Petit, de Guinea, de Fano, de Tobilla, de Marzano, de López, de Guisado, de Herbao, de Guía y de las Cabezas. En el interior de la ciudad se contaban la huerta de Bresani, que después fue Jardín Fabbri, y que se urbanizó para ampliar las edificaciones adyacentes a la calle de la Huaquilla; y la huerta de Dinegro, que, transformada, llegó a ser la quinta Heeren.

El pueblo de Cercado se formó sobre la huerta del Licenciado Rodrigo Niño; parte del barrio de Santa Ana sobre la antigua huerta denominada del Arzobispo; el Convento de San Francisco y sus calles adyacentes sobre la huerta del Estanque de Francisco Pizarro; las calles del Capón y aledañas sobre la huerta de Matos; las calles de la Torrecilla y sus inmediatas sobre la huerta de Aliaga; Monserrate sobre la huerta de Da. María de Loaysa.

También dentro de la ciudad estaban las huertas, o restos de ellas, de diversos conventos, iglesias y monasterios. Fuera de las murallas, colindando con ellas, había, siguiendo el rumbo oeste, sur y este, las chácaras de Aróstegui o Chacra Colorada, de Ríos, de Pando, Azcona, San Martín, Breña, Desamparados, Matalechucita, La Chimba, Lince, Lobatón, Santa Beatriz, Santa Sofía, Balconcillo, el Pino, La Victoria, Limatambo, Vicentelo, La Menacho. Esta hacienda La Menacho, que era del marqués de Vista Florida D. José Javier de Baquíjano y Carrillo, se la ganó en un juego el español D. Martín de Osambela, pasó a su hija Da. María, y después de la proclamación de la Independencia fue otorgada al prócer D. José Faustino Sánchez Carrión.

Las frutas de entonces eran las chirimoyas, las lúcumas, las naranjas, las peras, las cerezas, las frutillas, las fresas, las ciruelas, los blanquillos, las guayabas, los higos, los albaricoques, los palillos, la uva de varias clases y los plátanos de todo tipo.


A propósito de la "Huerta Perdida" se cuenta esta historia: durante la colonia el virrey La Serna con su esposa mandaron preparar una huerta hermosa en esa zona para lo cual hasta ordenaron que les trajeran de España cinco mil plantas. La huerta era tan bella que no sólo causaba admiración sino también la envidia de algunos que decidieron robar las plantas, de a poco, por las noches. Llegó un día en que ya no quedaban plantas en dicha huerta así que el virrey y su esposa, tristes por el hecho aquel, decidieron llamarla “La Huerta Perdida”. (1)

A todas las huertas se podía ingresar por el módico precio de diez centavos, comer toda la fruta que se deseara pero no llevársela. En algunas huertas también se brindaba hospedaje para parejitas ocasionales o se improvisaban fiestas con guitarra y cajón.

Parece que este sistema se convirtio en un buen negocio por aquellos años, ya que los dueños de la "Huerta del Pellejo", una pareja de italianos, adquirio tambien otra huerta a la entrada de Lima, en la entonces Carretera del Callao.

El crecimiento de la ciudad desapareció los huertas de Lima

Con el crecimiento de la ciudad, todas estas huertas desaparecieron para convertirse en nacientes urbanizaciones, llevándose la historia, anécdotas y curiosidades que de seguro sucedieron en ellas.

Fuentes:
Juan Bromley, Las Viejas Calles de Lima
(1) Criollos Peruanos, Ocurrencias Limeñas
Ernesto Ascher, Historia del Pasado y Observaciones del Presente

3 comentarios:

APLACENCIA dijo...

Excelente nota. Lastima que desaparecieran todas. Las unicas son las que guardan los conventos creo yo .... una gran nota.

Anónimo dijo...

Porque no existen fotografias del antiguo barrio de Pachacamillas

David Pino dijo...

Existen fotos especificamente de la Iglesia de San Sebastian y tambien de Nazarenas, de fines del siglo XIX. Los alrededores quiza al ser lugares pobres no eran atractivos para los fotografos de la epoca.