lunes, junio 19

Una visita al Hospicio Ruíz Davila

Hace décadas el Arq. Hector Velarde escribió en su libro "Itinerarios de Lima", que cruzar la avenida Abancay hacia los Barrios Altos era hacer un viaje en el tiempo, por la cantidad de construcciones y espacios, que poca alteración han tenido con el paso de los siglos. Y esto es cierto, aun hasta el día de hoy, donde a pesar del avance incontrolable de la destrucción de casonas para nuevos edificios de depósitos comerciales en esta zona, es posible encontrar espacios donde poco ha sido el cambio en el aspecto que tuvieron en sus mejores años. Y uno de ellos es el antiguo Hospicio Ruíz Davila, que hoy visité.


Este año 2017 se cumplen 200 años de la construcción de este lugar, luego de la compra del terreno a los franciscanos, por don Juan Ruiz Dávila, piadoso hombre de fé, que según cuenta la historia, había hecho la promesa de dedicar su fortuna a atender a la gente necesitada, tras salvar la vida en un naufragio en uno de los viajes que él hacia. Con el paso del tiempo, había olvidado su promesa, sin embargo recibió la visita de una anciana viuda, que lo buscaba por encargo de un sacerdote franciscano que le pedía que no olvide su promesa. Sorprendido Ruiz Dávila, pues nadie conocía mas que él de la promesa hecha, le pide a la anciana que lo lleve al Convento de San Francisco a buscar al sacerdote que le envió el mensaje. Grande fue su sorpresa cuando la anciana se detuvo ante un cuadro de San Francisco de Asís, y le dijo que él la había enviado. Conmovido por este suceso, Ruíz Dávila cumplió la palabra empeñada, y al morir dejo buena parte de su fortuna y esta propiedad para obras de beneficencia. Así, en 1858, se da cuenta del inicio de esta Casa de Misericordia y Hospicio de Ruiz Dávila.




Con el paso de los años, y luego de ser uno de los principales hospicios antiguos de los Barrios Altos, el tiempo y el olvido hizo lo suyo en este lugar. Ocupado por algunas ancianas en el año 2009, el predio es alquilado por el Congreso de la República a la Sociedad de Beneficencia Publica de Lima, y se inicia su recuperación. Las ancianas son trasladadas a otro albergue con mejores condiciones para poder residir, y el Arq. Aldo Lertora con su equipo de trabajo inicia la restauración de este antiguo lugar. Cabe mencionar que el proyecto de recuperación del Hospicio Ruiz Dávila ganó el Primer Premio en la categoría de Restauración del Patrimonio del Concurso anual de Calidad Arquitectónica, organizado por el Colegio de Arquitectos del Perú, Premio CELIMA (año 2012). También fue sido escogido para representar al Perú entre las diez obras enviadas a la Bienal Iberoamericana de Arquitectura en Cádiz, España y fue merecedor del Primer Premio en su campo, en la Bienal Nacional de Arquitectura (año 2012).





En la Capilla, uno de los mas importantes espacios en toda edificación antigua de nuestra ciudad, se restauró el techo que se hallaba completamente colapsado, se conserva el retablo principal, de estilo neoclásico, donde hoy podemos encontrar una talla de Cristo Rey. A la izquierda, un lienzo de Nuestra Señora del Carmen, y a la derecha San José con el Niño y Santo Toribio de Mogrovejo. A los lados, dos tallas de los principales santos peruanos: a la derecha San Martín de Porras, y a la izquierda Santa Rosa de Lima. Otras pinturas religiosas y la tradicional serie de las estaciones en la vida de Jesús completan la decoración de este espacio. Un coro donde hoy encontramos un moderno órgano eléctrico tiene su acceso por una pequeña puerta en el segundo piso del primer patio.





Hoy el Hospicio es ocupado por trabajadores del Congreso de la República, donde se encuentran oficinas administrativas y también despachos de algunos congresistas. Los antiguos espacios interiores de cada habitación de las ancianas desamparadas en otra época, se han conservado. Quizá lo único moderno en este lugar son las escaleras metálicas colocadas en un lugar donde no alteran el aspecto general de este antiguo hospicio limeño. Esperamos que la Oficina de Imagen del Congreso tenga a bien en algún momento programar visitas publicas a este lugar, que en realidad vale la pena conocer para entender nuestro pasado y amarlo en el presente.

Autor del blog de visita en el Hospicio Ruiz Dávila

Fotos: David Pino

4 comentarios:

José Abad dijo...

Gracias por el post David. Como siempre genera mucho interés.

Magnífico trabajo de restauración. Ojala cambien el color de la base de los maceteros. Lamentablemente - y nada se puede hacer - los extinguidores alteran el entorno señorial.

Saludos

Unknown dijo...

Excelente David. Siempre quise entrar a ese lugar. Espero pueda ser parte de próximos paseos.

Saludos.

Gustavo von Bischoffshausen dijo...

Siempre interesantes, tus notas. Un hospicio en 1858, segundo gobierno de Castilla. Mas alla de la anecdota fundante, los franciscanos hacian su labor de siempre, ayudar a los pobres.

HugoLB dijo...

...forma parte de muchos lugares que muchos limeños no conocemos.