martes, mayo 1

Algunas "catacumbas" limeñas

* Un articulo del Arqueólogo Antonio Coello Rodriguez

"Antes de que se estableciera el cementerio, todos los muertos eran quemados en las iglesias, o también colocados en bóvedas, muchas de las cuales, tenían sus puertas de madera abriéndose en los pisos; y no obstante haberse usado gran cantidad de cal, la hediondez y otros efectos disgustantes eran algunas veces casi insufribles.” William B. Stevenson, 1829.


En la Lima colonial no existía el cementerio tal como hoy en día lo conocemos; es decir, un campo santo en donde reposarán por siempre los restos de todo ser mortal, sin distinción de credo, ni de condición étnica o de razas. En esa Lima sumamente religiosa estaba vedado el enterrar a personas no católicas o que profesen otros cultos. Todas las iglesias de Lima presentan en su interior diversos altares hacia los costados de la nave central. Estos altares estaban dedicados a diversas santidades y eran, a la vez, lugares de enterramientos para diversas personas de la clase alta pudiente, mientras que en otros casos estos mismos altares eran entregados a gremios o instituciones de la ciudad de Lima para que puedan enterrar a sus miembros y/o celebrar misas en dichos lugares. Si uno se da una vuelta por las iglesias de Lima, encontrará que muchos de estos altares tienen inscritos grandes heraldos de las familias acomodadas de aquella vetusta Lima colonial.

Por ejemplo, en la Iglesia de Santo Domingo uno podrá distinguir la cripta sepulcral de la familia Agüero, que fuera enterrada allí, eso sí, previo pago oneroso. Esta fue una práctica realizada por muchas personas. ¿Pero qué pasaba con las personas no acomodadas y con la población nativa, la cual pese a ser explotada y diezmada no gozaba de este alto honor? En un rápido recorrido por varias iglesias limeñas, podremos ver que muchas de ellas presentan bóvedas sepulcrales, algunas incluso siguen sin ser exploradas, mientras que otras están ya en proceso de investigación para ser puestas al servicio del turismo. En estas bóvedas se enterraban los restos de las personas católicas.

Mientras que la gente pudiente podía tener al interior de las bóvedas sepulcrales, mal llamadas “catacumbas”, espacios separados y cerrados para el común de la gente; las personas pobres debían contentarse con ser depositadas en grandes recintos funerarios a manera de osarios y ser cubiertos con capas de cal para posteriormente soportar otra presencia humana y así sucesivamente.


En este caso particular mencionaremos, rápidamente, algunas iglesias limeñas, tales como Los Huérfanos; Santa Ana y La Soledad. Debo aquí agradecer a dos amigos, quienes me dieron a conocer los tesoros de nuestra Lima virreinal: Richard Chuhue y Kelly Montoya; ellos conocían de estos tesoros casi olvidados de una Lima que, cada día más, va manteniendo una lucha constante por conservar y, en otros casos, por destruir su rico patrimonio histórico cultural.

La iglesia de Los Huérfanos 

Ubicada en la intersección de los jirones Azángaro con Apurímac, esta pequeña iglesia construida hacia el siglo XVII, cobijó un hospicio para niños huérfanos; de allí su nombre. Pero gracias a la labor de Luis de Ojeda, llamado el Pecador, personaje que tuviera una vida disipada de la cual luego se arrepintió y, para congraciarse con la fe cristiana, decidió dar cobijo a los niños abandonados en la calle. Los mantuvo bajo su propio peculio y pidiendo, en otros casos, donativos y óbolos para poder mantener los gastos que ocasionaba la manutención de estas pobres almas abandonadas.

Por debajo de esta bella iglesia, luego de descender por una pequeña escalinata, nos toparemos con una gran bóveda que presenta, en la parte delantera, un gran pozo. Creemos que la razón de ser de este pozo es servir como elemento antisísmico, ya que el mismo captaría las ondas telúricas evitando su expansión. Luego de pasar este pozo, se distingue al fondo una gran pared sobre la cual se divisa unos nichos, algunos abiertos y otros cerrados. Estos nichos presentan a la vez restos de pintura mural, lo cual le da a todo el complejo un valor agregado. En estos murales podemos distinguir íconos relacionados con la muerte, como la famosa calavera; también cabe destacar algunos bonetes y mitras, los mismos que son sombreros o gorros de sacerdotes; creemos que estos sirvieron para identificar al morador que ocupa el nicho.



Iglesia del Santuario de Nuestra Señora de la Soledad

Esta iglesia forma parte del conjunto basilical de San Francisco, ubicada en pleno centro de Lima, entre los jirones Lampa con Áncash. Debemos indicar que estas bóvedas sepulcrales, pese a formar parte del conjunto basilical de San Francisco, se encuentran completamente separadas de esta, formando un conjunto arquitectónico independiente totalmente. Para ingresar a estas bóvedas sepulcrales, se puede descender por las escaleras, que son visibles desde el piso de la misma nave central de la iglesia, o desde la sacristía para luego bajar a la gran bóveda, la cual se extiende por debajo de toda la iglesia. A diferencia de Los Huérfanos, observamos aquí varios recintos delimitados en donde reposan restos mortuorios, los cuales están separados por hiladas de ladrillos. Cabe mencionar también que hay diversos accesos sellados, pero creemos que detrás de estas tapias se extienden más pasadizos que nos conducen hacia más bóvedas sepulcrales.

Iglesia de Santa Ana 

Ubicada en la Plaza Italia y conocida también como Raimondi, esta iglesia formaba parte del antiguo hospital de Santa Ana, hospital fundado durante la Colonia y dedicado al servicio hospitalario de los indios. Por debajo de toda la iglesia de Santa Ana, se extiende una gran bóveda sepulcral, en donde yacen sobre la tierra cientos de calaveras expuestas sin el más mínimo cuidado, acumuladas una encima de otra a manera de un montículo de huesos; en otros casos se puede apreciar cajones rotos que contienen restos humanos. Al internarnos en este inframundo, podemos apreciar también recintos delimitados que contienen, en algunos casos, cajones destruidos y otros enteros con diversos restos óseos.

Mas allá de lo anecdótico o espeluznante que pueda resultar este tema, llamamos desde aquí a las autoridades competentes para que hagan todo lo posible por velar nuestro alicaído patrimonio y que emprendan una campaña a facor de la defensa, proteccion y sobretodo, preservación e investigación de tan importante legado histórico.

* Publicado en el Semanario Siete

2 comentarios:

Rose L. dijo...

mflogm4646Un dato: las Catacumbas que mencionas en el Santuario de la Señora de la Soledad pertenecen al conjunto monumental de San Francisco, por lo tanto las catacumbas pertenecen al mismo, no a la Iglesia de la Soledad, que solo es una Capilla que se formo para cobijar a la cofradía del mismo nombre, fundada por ellos.

Ah! ...manejas alguna información acerca de si en otras iglesias (San Agustín, Santo domingo, etc.) también existen catacumbas similares a estas?

Rose L. dijo...

catacumbas pertenecen al mismo, no a la Iglesia de la Soledad, que solo es una Capilla que se formo para cobijar a la cofradía del mismo nombre, fundada por ellos.

Ah! ...manejas alguna información acerca de si en otras iglesias (San Agustín, Santo domingo, etc.) también existen catacumbas similares a estas?