lunes, octubre 19

Irreverencias limeñas de ayer yhoy

Caminando por la antigua calle Pachacamilla (actual cuadra 4 del jirón Chancay) y frente al edificio de la Hermandad del Señor de los Milagros vi esta banderola que hace publicidad a una marca de papel higiénico usando la imagen del Cristo de Pachacamilla que por estos días de octubre congrega a cientos de miles de fieles. Ciertamente muy irreverente y que me hizo recordar un caso que se dio en la época del funcionamiento del Tribunal del Santo Oficio o Inquisición.


El año 1813, en el mes de setiembre, el local del Tribunal del Santo Oficio en Lima fue saqueado por una turba  que veía de esta manera saciada su necesidad de tomarse represalia contra esta institución que durante mucho tiempo había usado la religión para llevar a la muerte a muchas personas acusadas muchas veces falsamente de pecados en contra de la Fe.

Este episodio lo describe el marino ingles William Bennet Stevenson, testigo de excepción de este suceso y ademas participantes, pues al mencionar que ingreso con la turba al local dice lo siguiente:
"Con gran sorpresa nuestra, descubrimos también una inmensa cantidad de pañuelos de algodón con dibujos. Éstos, desgraciadamente, habían desagradado a la Inquisición por tener estampada en el centro una imagen que tenía en una mano un cáliz y en la otra una cruz, colocada allí seguramente por algún imprudente fabricante que pensaba asegurar compradores con tan devotas pinturas; pero que no se acordó del horrible pecado de sonarse y escupir sobre la cruz. Para evitar semejante crimen, este religioso tribunal tomó las mercaderías al por mayor, olvidándose de pagar su importe al dueño, quien, sin embargo, debía considerarse afortunado con que no le llevaran todo el almacén."
Los tiempos cambian, pero no dudamos en saber donde terminaría el responsable de esta impresión si viviéramos aquellos años de la Inquisición.



3 comentarios:

julio poma dijo...

Indudablemente es una irreverencia. No es necesario ser un "cucufato limeño" como para considerar que es un exceso publicitario. Considero que la Hermandad, vecina de local donde se encuentra esta propaganda, debería pronunciarse solicitando su retiro, por lo menos, frente a su local.

Anónimo dijo...

Es una tremenda irreverencia, primero por que es como burlarse de nuestro Señor, porque no tiene ninguna asociación una cosa con la otra...el que maquinó esta idea debe estar completamente desprovisto de materia gris.
Y opino lo mismo que el Sr Julio Pona, la Hermandad debe demandar que se retire.

Anónimo dijo...

Da igual que sea un papel higiénico o no, ese cristo ni existe ni existió, al igual que dicho papel higiénico que vuelve a la vida, es mejor que lo haga y no que nos cuenten que alguien y el mismo p.h. Paracas revivió a los 3 días. Irreverencia es la ignorancia, fe y esperanza estúpida y criollada lo que hace que este país sea lo que es cuando lo tiene todo; ya lo dijo un italiano hace más de 100 años y muchos extranjeros hoy en día: "el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro" (P.D.: las minúsculas son a propósito).