viernes, junio 6

El Reloj de la Exposición

Monumental obra del inventor e ingeniero peruano Pedro Ruiz Gallo fue el Reloj de la Exposición, cuya construcción le tomo cuatro años y tuvo un costo de mas de 31 mil soles de plata de 9/10 financiado en parte por el Estado y casi con 10 mil soles por el mismo Ruiz Gallo. Fue inaugurado el 6 de diciembre de 1870 a las 12 de la noche y luego se convirtió en una de las principales atracciones de la Exposición de Lima de 1872.


La descripción que hace de esta maravilla de la ingeniería el historiador Jorge Basadre nos dice mucho de la calidad de esta obra:

"El reloj estaba constituido por cinco cuerpos. El primero, que era el central, comunicaba el movimiento a todos los demás y daba las ho­ras. El segundo marcaba los cuartos de hora, las medias ho­ras, los minutos y segundos. El tercero señalaba los días, los meses, las cuatro estaciones, los años, los siglos, las fases de la luna y el curso del sol. En el cuarto cuerpo, mediante un engranaje que ponía en movimiento a doce cilindros de cinco metros de largo por dos de ancho, se presentaba —cumplida cada hora del día— un cuadro de la historia del Perú. Finalmente, el quinto cuerpo movía un mecanismo para reproducir dos escenas fundamentales: la primera, a las cinco de la mañana, en que se izaba el pabellón nacional; la segunda, a las cinco de la tarde, en que era arriado. En ambas, dos centine­las en miniatura ponían las armas al hombro, mientras un en­granaje de campanas dejaba escuchar, con gran sonoridad, el Himno Nacional.

El frontis del reloj medía once metros de altura por die­ciséis de ancho, con un espesor de cinco metros. La obra des­cansaba sobre doce columnas de madera tallada acompañadas por igual número de soportes de hierro y de madera, que ha­cían de ella un edificio muy sólido.

En los diferentes mecanismos que tenía el reloj, se con­taban 5,198 piezas y en el frontis y en los aparatos anexos a las máquinas habían 5,578. La construcción duró cerca de seis años y en ella se gas­taron 31,334 soles; Ruiz Gallo recibió del Estado solamente la suma de 21,000.

Una balanza reemplaza al péndulo de que hasta hoy se ha­ce uso en la relojería. Dicha balanza, con un registro para re­gular el movimiento y una compensación para evitar el efecto de los cambios de temperatura, tenía la ventaja de no ocupar el espacio que necesitaría la amplitud de la oscilación de un péndulo. La balanza en vez del péndulo fue invención exclu­siva de Ruiz Gallo.

Pero lo más sorprendente en el reloj era el funcionamiento del tambor de la quinta máquina. Cuando marcaba en la es­fera horaria las cinco de la tarde, veíase arriar, (como ya se ha indicado), en la parte superior del reloj, el pabellón nacional e inmediatamente presentábanse dos centinelas que hacían con sus armas los honores de ordenanza, al mismo tiempo que el órgano —que era uno de sus mejores ornamentos— dejaba oír el Himno peruano. Al terminar la segunda estrofa, se arria­ba automáticamente la enseña, desaparecían los centinelas y el aparato quedaba preparado para repetir sus funciones al día siguiente. 

Atrayentes eran también los doce cuadros históricos pin­tados por el autor para evocar hechos saltantes de la historia patria. Hallaba en ellos el pueblo —en cada hora— la presen­tación de una escena memorable. El primer cuadro evocaba la fundación del imperio de los Incas. Veíase a Manco Capac y Mama Ocllo en el cerro de Huanacaure. A la derecha se contemplaba el lago Titicaca de donde vino Manco. A la iz­quierda se divisaban las montañas y la llanura inculta en que se fundó el Cuzco. En la parte inferior estaban los secuaces y prosélitos del Inca y su ayllu, en el acto de presentarlo como hijo del Sol a la crédula multitud. El segundo cuadro simbo­liza la grandeza del imperio incaico: Huayna Capac y el tem­plo del Sol. El tercero evocaba la llegada de los españoles y la expedición hasta Cajamarca. En el cuarto cuadro se podía ver la prisión del Inca Atahualpa y las fuerzas de Pizarro aco­metiendo a los indios en la plaza de Cajamarca. El quinto cuadro se refería al sitio del Cuzco y a los esfuerzos de Cahuide para defender la fortaleza de Sacsahuamán. Los cuadros 6, 7, 8, 9, 10 y 11 representaban el sacrificio de Túpac Amaru en la plaza del Cuzco, la captura de la Esmeralda, la jura de la Independencia del Perú en Lima el 28 de julio de 1821 y las jornadas de Junín, Ayacucho y del 2 de mayo de 1866 en el Callao. El duodécimo y último cuadro estaba dedicado a la administración de Balta. Aparecía allí el Presidente teniendo ante sí el mapa del Perú para decretar obras públicas y mejoras en todos los departamentos. Habían en la misma escena varias alusiones a las artes, las industrias, los caminos y la navegación. Todos estos doce cuadros verificaban una revolución completa durante las veinticuatro horas del día.

Un periódico limeño de la época decía lo siguiente: “Para llevar el señor Ruiz a cabo esa obra necesitaba ser mucho más que un relojero. De lo que menos hay en esa maravilla es de reloj. Allí el hombre ha debido ser astrónomo; músico, cons­tructor de instrumentos musicales, pintor de historia, automatista. No se puede formar una idea sin estar delante de esa inimitable creación del genio de un solo hombre”.

Cerca de diez años permaneció el reloj a la vista del pú­blico en la Exposición, entonces el lugar más concurrido de Lima." (Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. 6ta. ed. Lima: Editorial Universitaria.)

Laguna del Parque de la Exposición, véase al extremo derecho: el reloj de Pedro Ruiz Gallo

En lo alto de todo el reloj había un asta de bandera y la estructura estaba pintada de color marfil y sus partes mas saltantes estaban doradas a fuego. Debe consignarse que todos los cuadros también habían sido pintados por el mismo Ruiz Gallo.

Contrario a lo que se afirma popularmente, este reloj no fue desmantelado y llevado a Chile. Peor que eso: su maquinaria fue completamente destruida y la estructura fue usada como vivienda por oficiales chilenos del 2º de Linea, batallón de 1500 hombres acantonados en la Exposición. Finalmente fue reducido a leña. Esto se desprende de la carta que le envía J. Bullon al Director del Palacio de la Exposición durante la ocupación, el Sr. Meliton Porras y que dice lo siguiente:

"Relación de los diferentes locales en la Exposición destruidos por el Ejercito Chileno: 
1 Galpón que servia para chinos. 
1 Palomar de madera grande 
La casita que servia para imprenta 
2 invernaderos 
El Reloj, completamente destruida toda su maquinaria y viven en dicho local varios oficiales chilenos. 
1 Patera grande que servia para criar patos 
Todas las jaulas de loros, pavos reales, las grullas, las gallinas, los monos y muchas otras de diferentes clases. 
Todas las ramadas del lado del Hotel y en este mismo establecimiento han destruido la cocina, llevándose las planchas de fierro, el mostrador y los tableros de mármol. 
Setiembre 22 de 1881 
J. Bullón"

Fuentes:
Ernesto Ascher, Historia del pasado y observaciones del presente
Blog Política, Economía, Historia de César Vásquez Bazán, El Reloj de Pedro Ruiz Gallo en la exposición de Lima (http://cavb.blogspot.com/2011/09/el-reloj-de-pedro-ruiz-gallo-en-el.html)
Obras Públicas, Parque de la Exposición, 1869-1892 - AHML, Biblioteca Municipal de Lima.

1 comentarios:

Gustavo von Bischoffshausen dijo...

Vicisitudes de las guerras. ¡Que desgracia!Para no ir muy lejos, recuerdan el bombardeo de Bagdad,en Irak.Alli se destruyeron y perdieron muchísimas
obras de arte.