martes, febrero 4

La Casa Solariega de los Aliaga

En mayo de 1536 ya tenemos noticia de la existencia de la casa de don Jerónimo de Aliaga y Ramírez, conquistador español, vecino fundador de Lima y cercano compañero de armas de don Francisco Pizarro. Ubicada en la calle Palacio, como casi la totalidad de edificaciones limeñas, esta casa ha sido víctima de los terremotos y el tiempo, y por tanto se ha sometido a muchas intervenciones que le han dejado un aspecto muy peculiar.


Luego del terremoto de 1746, que destruyo casi por completo la casa, fue reedificada por Juan José Aliaga y Sotomayor (séptimo descendiente de don Jerónimo) quien invirtió 15,900 pesos en ello. A mediados del siglo XIX, siendo Juan de Aliaga y de la Puente su propietario, se hacen una serie de obras que le han dejado el actual aspecto que hoy ostenta, un eclecticismo típico de muchas mansiones solariegas por los diversos cambios de los estilos arquitectónicos.

La fachada de la casa nos muestra un gran balcón republicano de madera tallada. La gran puerta de ingreso, tallada por artesanos limeños en estilo neoclásico, mantiene el armazón de una más antigua, probablemente de mediados del siglo XVIII. Destaca en la parte central de cada hoja un diseño alegórico de las iníciales J.A.P. que son de don Juan de Aliaga y de la Puente. En la parte superior de cada hoja sobresalen dos cabezas talladas, a la izquierda el rostro de una diosa griega y a la derecha un personaje mitológico barbado.


La escalera de acceso que arranca dando frente a la puerta de ingreso, era un privilegio que solo podían ostentar los fundadores de la ciudad. Aunque modificada a lo largo del tiempo, mantiene su grueso pasamanos con balaustres torneados de caoba y sus gradas de mármol de Carrara. Destaca en el zaguán de ingreso un fanal típico de las mansiones limeñas, el escudo de armas de los Aliaga y un bello pedestal de madera tallada.



El elevado patio principal de ingreso está rodeado de diferentes tipos de rejas republicanas colocadas asimétricamente siguiendo una limeñísima costumbre, también altos maceteros de mármol y una escultura de Cristóbal Colón al lado de una bellísima puerta de balaustres torneados de caoba de estilo neoclásico con aplicaciones barrocas y rococó, que da acceso al gran vestíbulo de recepción.



Gran vestíbulo de ingreso, iluminado por teatinas circulares. En ella se aprecian singulares puertas del siglo XVIII, siendo las más interesantes las que se aprecian a los lados, con mamparas de formas ovales y aplicaciones rococó. Destacan también dos sofás Imperio, una gran mesa de madera tallada y distintos oleos (el que representan a la Sagrada Familia está al ingreso al vestíbulo, obra de Francisco Gómez Caxa, 1671),  entre otros.



Salón de los Azulejos, llamado así por los azulejos sevillanos que se observan en el piso y también en el alto zócalo que rodea toda la habitación. Estos azulejos son del siglo XVII, probablemente provenientes de los talleres cerámicos de El Cortijo, en el barrio sevillano de Triana. También vemos una curiosa chimenea y encima de ella el retrato del conquistador, y a ambos lados pinturas de San Pablo y San Pedro, provenientes de la capilla del fundo familiar de los Aliaga.



Galería Central con su rico artesonado de madera e iluminada por una gran farola central con vitrales de colores. A sus extremos, simulando portadas de ingreso, tiene dobles jambas de columnas corintias terminadas en elaboradas ménsulas que sostienen los marcos para retratos, uno de ellos de Juan de Aliaga de la Puente (al fondo de la foto).



Alcoba con cama de dosel. A ambos lados de la cama están los retratos de Gonzalo de la Maza y María de Uzategui, protectores de Santa Rosa de Lima y antepasados de la familia.



Salón Dorado de la casa, donde destacan espejos de gran tamaño con el perfil de María Antonieta en la parte superior. Es uno de los ambientes de más exquisita y abundante decoración, donde podemos encontrar una gran alfombra francesa del siglo XIX, dos antiguos jarrones japoneses, muebles estilo Luis XVI tallados en madera de palo de rosa con aplicaciones de bronce cincelado y dorados. 



Portada de ingreso a la capilla familiar de estilo gótico; un detalle del altar de la capilla con el fino crucifijo de mármol del siglo XVIII y también una imagen del “Manuelito” o escultura del niño Jesús, talla policromada del siglo XVIII con incrustación de vidrio en los ojos.



Capilla de estilo gótico tardío de la casa de la familia Aliaga ubicada en la calle Palacio. Destacan en ella el crucifijo de marfil, del siglo XVIII ubicado en el centro de una hornacina coronando un antiguo relicario. Asimismo los seis reclinatorios de fina madera y tapicería francesa. 


Comedor de la casa donde destaca la mesa colonial rodeada de antiguas sillas de baqueta, sobre ella hay un juego de dos candelabros y un dulcero de plata de diseño naturalista (asemejan arboles con ramas). También vemos retratos del siglo XVIII y una antigua araña que originalmente fue de gas.



El patio interior es el espacio más acogedor y fresco de la casa gracias al gran ficus y a la galería alta que la rodea por sus cuatro costados en las que se encuentran importantes cuadros de la Escuela Cusqueña.



El patio interior en el que destaca una fuente de fierro fundido de dos platos sostenidos por un niño el superior y tres delfines el inferior fabricado en Inglaterra a mediados del siglo XIX. El patio hundido es una tradición peruana muy antigua, presente en épocas preincaicas.



El autor del blog en el patio interior de esta bella casona.

Fotos: David Pino
Textos: Libro "Casa Solariega de Aliaga"

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2 comentarios:

Antonio Rengifo Balarezo dijo...

Belleza e historia. Aunque ya la había visitado, nuevamente estoy anonadado.

Sugerencia: Requisitos para la visita.

Anónimo dijo...

Como se puede coordinar las visitas?