miércoles, mayo 8

Anécdota de la inauguración del Monumento a San Martín

La historia de las ciudades también se alimentan con las anécdotas y sucesos curiosos o sabrosos, que le dan color a un episodio, y que son comentados durante mucho tiempo por los testigos del suceso. Con el tiempo se pierden, pero es interesante recordarlo de cuando en cuando, sobretodo cuando pasamos cerca al lugar donde ocurrió. Este es el caso de una anécdota ocurrida en la inauguración al Monumento de Don José de San Martín.


27 de julio de 1921, se realiza la inauguración del Monumento a Don José de San Martín. La plaza esta abarratoda con las delegaciones extranjeras y el publico de Lima que se dio cita a tan gran evento. El presidente Leguia se acerca a jalar la cuerda que sujeta la lona que cubre el monumento, pero esta se traba, ocasionando un bochornoso momento. Un jovencito, Cipriano Cossio, trepa habilmente y logra desatar el nudo dejando caer la lona y dejando al descubierto tan bella escultura. Luego el queda atrapado arriba, al no tener como bajar. Se trae una escalera de la compañia "Bomba Lima" para rescatarlo. Fue premiado con un reloj de oro por la Municipalidad de Lima. En la foto de arriba, en el circulo rojo, el joven Cossio.

Articulo de Variedades (1921), que da cuenta del suceso:


Plaza San Martín en la actualidad:



4 comentarios:

Carlos dijo...

No entiendo. La nota lo llama Artidoro Cossío. ¿Cuál es finalmente su verdadero nombre?

Anónimo dijo...

Fue una venganza del Prócer Francisco Antonio de Zela.... esa plaza llevaba su nombre al haberse celebrado en 1911 el primer centenario de su Grito de Independencia emitido en Tacna en 1811. Pero al cumplirse en 1921 el primeer centenario de la Independencia del Perú, el gobierno no tuvo la mejor idea de quitarle el nombre a la Plaza Zela y rebautizarla como Plaza San Martín. El colmo: preferir a un extranjero antes que a un peruano que gritó LIBERTAD! en Perú DIEZ AÑOS ANTES que llegara el general argentino.

La Ilustre Hermandad Vascongada de Nuestra Señora de Arantzazu dijo...

Muy buen articulo, zorionak!

Alfredo Beyer dijo...

De esas anécdotas se nutre el alma de la patria.