sábado, enero 26

El Estandarte de la Ciudad de los Reyes*

La noche del 12 de julio de 1821, cuando el General San Martín ingreso a Lima, lo quiso hacer en silencio, de manera reservada hospedándose en la casa de un noble limeño. Sin embargo, no tuvo éxito, ya que pronto se supo en la capital que él había llegado. Casi al instante se hicieron presentes muchas personas a darle vivas, la bienvenida y también miembros del gobierno provisional, solicitándole que se haga cargo de la situación.  

Proclamación de la Independencia, 1821

Para tal fin, a partir de allí, San Martín asistió a una serie de eventos, reuniones con la aristocracia local, una ceremonia de besamanos en la catedral al día siguiente y finalmente a la ceremonia de la declaración de la Independencia el sábado 28 de julio. Sin embargo, todos estos sucesos correspondían a la costumbre de proclamación y también del recibimiento de un nuevo virrey o monarca en España. Por ejemplo, para la jura de la independencia se levantaron 4 tabladillos en las principales plazas de la capital, la de Armas, la de la iglesia La Merced, la de la plaza Santa Ana (hoy plaza Italia) y la plaza de la Inquisición.  

Y para el recorrido se confeccionaron símbolos que demostrasen que la nación era libre; uno de esos símbolos fue un pendón que tomaba el modelo de la bandera y el escudo recientemente creados, pero asumía en sus aspectos formales características similares a las del pendón real. Toda esta ceremonia, pomposa por cierto, debió haberle llamado la atención al General San Martín  imaginamos la solemnidad del paseo por las calles entre plaza y plaza durante la proclamación de la Independencia con el pendón de la patria adelante.

Pues bien, pronto San Martín se mostró muy interesado en obtener el antiguo pendón o estandarte llamado por aquel entonces “de la Conquista”, según cuenta el en sus memorias hizo las más diligentes búsquedas para hallarlo, pero no tuvo éxito inicialmente. Pasado un tiempo, un informante anónimo, le dijo que este Estandarte Real se encontraba en posesión de un marqués que lo tenía oculto en su casa-hacienda en Pisco. Sin más demora, con este dato, San Martín envía un oficial a recuperar el estandarte…

¿Pero, que era este Estandarte Real tan importante e interesante para el General San Martín?
¿Cómo era y en que situaciones se exhibía?

El Estandarte Real era un emblema común en las colonias de España, que se paseaba y levantaba en diversas circunstancias. Representaba el poder Real y servía de insignia para que los pueblos manifestasen su lealtad a la Corona.

En este sentido, el Estandarte, símbolo del poder real, llego a ser, en los momentos claves de la Independencia, un símbolo de tiranía.

Dibujo referencial del Estandarte Real (Ursula Alvarado)

El Estandarte Real de la Ciudad de los Reyes llevaba en una de sus caras las armas de Castilla y de  León, símbolo del poder español y que ya se habían usado incluso  en las Carabelas que descubrieron el Nuevo Mundo, ya que de la Corona de Castilla salieron los hombres que se embarcaron en tal empresa; y en el otro lado llevaba el escudo de la Ciudad de los Reyes otorgado por el Emperador Carlos V y su madre la Reina Juana I el 7 de diciembre de 1537.

Según Torres Saldamando, el Estandarte media “dos varas quince pulgadas  de largo y dos varas dos pulgadas de ancho, de color caña y forro amarillo, con un escudo de armas en el centro celeste y con bordadura carmesí”. Esto es aproximadamente, dos metros de largo y 1 metro 90 de ancho.

Primer paseo del Estandarte

La ceremonia del paseo del Estandarte muy posiblemente fue iniciada por Almagro el Mozo y sus hombres tras el asesinato de Francisco Pizarro en 1541. Esto con el objeto político de justificar su asalto al poder y manifestar con este acto que se sometían y ratificaban en su lealtad a la corona real. Vamos viendo desde entonces, la importancia que tuvo este símbolo.

Años después, en 1545, en plenas guerras civiles entre los conquistadores, sucede un hecho curioso relacionado con el Estandarte: Francisco de Carbajal hizo quitar las armas reales del Estandarte, para poner en su lugar las armas de Gonzalo Pizarro, “que era una corona encima de una P”, y las armas reales las echo en un brasero cerca, y salió con el estandarte modificado a la Plaza. Al ver esto, un paje de Gonzalo Pizarro corrió y retiro las armas reales del brasero y al apagar el fuego, las guardo. Al volver Francisco de Carbajal y no hallando las armas quemadas en el brasero, se encolerizo y la emprendió con el paje, que aun estaba en el lugar y además era el único allí, y tomándolo de los cabellos, con gran ira, lo saco a la Plaza para hacerlo ahorcar, pero este fue salvado por Gonzalo Pizarro y solo se le condeno a 6 años en las galeras. Nuevamente vemos lo importante que era este Estandarte y su simbolismo para los gobernantes.

Modificaciones en el Estandarte

Además de esta accidentada modificación que tuvo el Estandarte a cargo de Francisco de Carbajal en 1545, unos años después, en 1573, el Virrey Toledo estableció una modificación en la insignia, disponiendo que debía tener “por un lado la imagen de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado, y debajo las armas de Castilla y de León; y del otro lado, al bienaventurado arcángel San Miguel (declarado protector de la Ciudad), y debajo las armas de la Ciudad de los Reyes”.

Esta modificación solo duro algunos años, pues en una relación de 1602 ya no se habla de ellas, y además, porque quedo anulado el patronazgo recaído en el arcángel.

La Ceremonia del Paseo del Estandarte

En los primeros días de enero, el Cabildo anunciaba la celebración de la Ceremonia del paseo de Estandarte Real y designaba al regidor que por turno debía sacar la insignia. Luego, los días 4 y 5 de enero, por la mañana, el mismo Cabildo mandaba pregonar el paseo, en los principales lugares de la ciudad, convocando a los vecinos para que acompañaran al Pendón. 

El día 5 por la mañana se reunían en el local del Cabildo los principales vecinos de Lima, y acompañados por músicos y una gran corte, se dirigían a la Casa del Alférez Real que el año anterior había sacado el Pendón y lo guardaba. De ahí regresaban al Cabildo, donde se rendía un breve homenaje al Alférez cesante. Luego, el alcalde más antiguo o el Corregidor, tomaba ambas manos del nuevo Alférez Real y le tomaba un juramento, por el cual este se comprometía hasta con su propia vida defender el Estandarte Real. Esta ceremonia tuvo una modificación a partir de 1608 por orden del Virrey, el Marques de Montesclaros. 

En este caso, el Alférez del año anterior era conducido a Palacio o Casas Reales, y quedaba ahí, con el Estandarte, acompañado de dos regidores, mientras se iba a traer al nuevo Alférez. Luego era el Virrey, rodeado de la Real Audiencia, quien tomaba el respectivo juramento.

Terminada la ceremonia, el Virrey, a caballo, se dirigía a la Catedral, con el Alférez y todo el acompañamiento.

Dibujo referencial del Paseo del Estandarte Real (Ursula Alvarado)

Llegado el cortejo a la Iglesia, un clérigo tomaba el estandarte y lo colocaba sobre el Altar Mayor, hacia el lado del Evangelio, siendo acompañado por el Alférez, los alcaldes y algunos regidores. Colocada la insignia, regresaban alcaldes y regidores a los asientos designados para el Cabildo, pero el Alférez quedaba arriba, junto al Altar Mayor, al mismo lado del Evangelio, sentado en una silla de terciopelo. Iniciada la misa, se colocaba el estandarte al centro, y se celebraba la misa sobre él.

Concluida la misa, volvían los alcaldes y regidores al altar mayor y descendían con el Alférez y el estandarte. El cortejo, saliendo de la Catedral, regresaba a las Casas Reales, donde quedaba el Virrey, y el Alférez era llevado a su casa.

El 6 de enero se repetía la misma ceremonia. Esto se realizo los días 5 y 6 de cada año hasta el término de la dominación española.

Pero el Estandarte Real era sacado también en otras oportunidades y fiestas, como en las procesiones del Corpus, en la procesión de la Veracruz y en el día de Santa Rosa de Lima.

También en las oportunidades en que en la ciudad se hacia la proclamación de un nuevo soberano. Este acto, a diferencia de los anteriores, en el que solo se paseaba el Pendón real, consistía en abatir el estandarte ante el cuadro o imagen pintada del nuevo soberano, como quedo registrado en un documento relativo a la proclamación de Felipe V.

¿Qué paso con el Estandarte que encontró San Martín?

Bueno, regresando a la historia inicial, San Martín envía un oficial a la casa-hacienda de este marques que tenia oculto el Estandarte Real. Al lograr recuperar el Estandarte, con lógica desconfianza, de que le hayan dado otro estandarte y no el de la “Conquista”, lo envió al Cabildo, para que lo analicen y certifiquen su autenticidad.

Y aquí se inicia un error histórico relacionado con el Estandarte. Las autoridades del Cabildo en aquella ocasión, mediante un documento, certificaron que este efectivamente era el estandarte real, “traído por Pizarro y símbolo de la tiranía y opresión en este pueblo”. Entonces, en aquel momento se dijo que este Estandarte recuperado era el Pendón de la Conquista o el Pendón de Pizarro, un elemento completamente diferente en diseño y significado. Finalmente, el Cabildo decide en un Acta correspondiente al 2 de abril de 1822 obsequiar al Libertador San Martín este estandarte, en agradecimiento por liberarnos de la tiranía española.

Pendón de Pizarro, Museo Nacional de Colombia
Pero el Pendón de Pizarro era otro. Fue usado efectivamente en la toma de posesión de ciudades, tenía por un lado el escudo de Castilla y de León y por el otro la imagen de Santiago. Cuando Pizarro entra en Cusco, simbólicamente termina la conquista a la caída del Imperio Incaico, el pendón de la Conquista queda depositado en ese lugar, en la iglesia de Santo Domingo, donde estuvo el Koricancha, y fue en 1825 cuando el general Sucre lo encuentra y se lo remite a Bolívar. Este pendón en la actualidad se exhibe en un Museo de Colombia.

El Estandarte que se llevo el general San Martín, y que él creía, era el de Pizarro o de la Conquista, regreso a Lima, por su voluntad expresa en su testamento, en 1861. Años antes, su hija hizo una pintura de este estandarte, que vemos en la imagen. Finalmente este fue traído de Paris, y depositado en uno de los salones del Ministerio de Relaciones Exteriores, que funcionaba en Palacio de Gobierno. En este lapso de tiempo, Ricardo Palma tuvo la oportunidad de verlo y dejo en una tradición la descripción del mismo.

Cuadro del Estandarte Real pintado por la hija de San Martín,

El fin del Estandarte de la Ciudad de los Reyes

Unos años después, estallo una revolución en Lima contra el presidente Juan Antonio Pezet, el había firmado el oprobioso tratado Vivanco-Pareja donde se daban concesiones y pagos a España. Se levanto contra el general Mariano Ignacio Prado, y por este suceso, pronto Pezet fue llamado traidor a la Patria y se le sindico de tener intenciones de regresar al Perú a la antigua dominación española.

En plenos saqueos y violencia popular, el 6 de noviembre de 1865, el populacho ingreso a Palacio de Gobierno y tras saquear muchas oficinas y salones, llegaron hasta donde se encontraba depositado el Estandarte Real de la Ciudad, quedando despedazado, según cuenta Palma, muy posiblemente por alguien que vio en él, la prueba con la que acusaban a Pezet.

Epilogo

En 1924, con ocasión de celebrarse el centenario de la Batalla de Ayacucho, la Municipalidad de Lima, realizo una copia del Estandarte de la Ciudad, basándose en documentos antiguos y en historiadores. Con algunos ligeros cambios respecto al original, este fue exhibido entonces en ciertas ceremonias públicas. 

En el presente, este estandarte no lo hemos podido ubicar. Quizá cuando la Municipalidad se mudo a su nuevo edificio en la Plaza de Armas en 1944, este estandarte haya quedado en el Museo de Historia que entonces funcionaba en el Palacio de la Exposición.

Esta es pues la historia de uno de los símbolos más importantes de una etapa de la historia limeña, que espero haya sido de su agrado conocer.

Audio:

* Ponencia del XX Coloquio de Historia de Lima, viernes 25 de enero de 2013.

Fuentes:
- Juan Bromley, El Estandarte Real de la Ciudad de los Reyes. Contribución a la historia de la Lima Colonial. Imprenta Torres Aguirre - 1927.
- F. Ruiz Llanos, El Estandarte que el Perú obsequio a San Martín era el Estandarte Real. La Prensa, Buenos Aires, 8 de Abril de 1962.
- Pablo Ortemberg, La entrada de José de San Martín en Lima y la proclamación del 28 de julio: la negociación simbólica de la transición. Revista HISTÓRICA XXXIII.2 - 2009
- Ricardo Palma, Tradiciones Peruanas. Editorial Oceano, Biblioteca de la Municipalidad de Lima

Imágenes:
Fotos: Google Imagenes
Dibujos: Ursula Alvarado

8 comentarios:

David dijo...

Interesante historia de los estandartes. Pero por favor, cuiden las tildes, se les escapan muchas.
Saludos

David Pino dijo...

Gracias por su observación. Tendré mas cuidado. Saludos!

Anónimo dijo...

Excelente Blog. Me gustaría contribuir con el dato que las águilas que aparecen en el escudo de Lima, mas bien que bicéfala, se tratan en realidad del "águila de San Juan" símbolo de los reyes católicos y que usaban su hija Juana y Carlos I como descendientes. Esta es una explicación más coherente y lógica que un extraño símbolo del imperio alemán bicéfalo. Ref.El Escudo de Armas de Francisco Pizarro Reflejo de la Conquista del Peru.pag 35.

David Pino dijo...

Gracias por el aporte..!
Saludos.

Urkouz dijo...

Anónimo, tengo entendido que Carlos I de España es el mismo Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico por lo que el símbolo del imperio no es muy extraño que digamos.

Anónimo dijo...

Gracias por los datos , pero por favor si pudieran explayarse más por el ámbito de la época de San Martin, ya que ese masón nos tiene engañados hasta ahora como nuestro libertador y veo q están muy confundidos. Para que tengan una idea mas clara lean el libro o novela " El demonio del Pacifico Sur" de Jose Pancorvo. Gracias.

Julio José González Chacín dijo...

Una pequeña aclaratoria, el pendón de Pizarro, que Sucre le envía a Bolívar, se encuentra en el Museo Caracas de Venezuela, no en Colombia como se indica en esta entrada.

Anónimo dijo...

En respuesta a Urkouz sobre las dos Águilas de San Juan del escudo de Lima, fíjate que aparecen dos águilas enfrentadas (no una bicéfala), y además dos letras K y J , que son los dos iniciales de los reyes del estandarte, concretamente la reina es Juana de Castilla, y Carlos su hijo. El Águila de San Juan es el símbolo de los descendientes de Isabel la Católica reina de Castilla. Por eso aparece dos águilas, dos reyes. Ciudad de los reyes. El Perú era parte de la corona de Castilla. Mientras que el Sacro Imperio (águila bicéfala) no tiene nada que ver con Perú, aunque también era una posesión alemana de Carlos, llamado V en alemania como bien has dicho.11